PAíS | 24 FEB 2026

DEFINICIONES

Mayoría móvil y golpe político: el kirchnerismo perdió poder en el Senado

La jujeña Carolina Moisés fue electa vicepresidenta tras abandonar el bloque del PJ. La jugada, impulsada por Patricia Bullrich, reconfigura el mapa de poder antes de una semana decisiva.




En la sesión preparatoria de este martes, la Cámara alta eligió a sus autoridades para el nuevo período y dejó una postal fuerte: el kirchnerismo perdió una vicepresidencia clave y quedó, por primera vez en años, sin representación en la conducción del cuerpo.

La jornada fue encabezada por la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, en la antesala de una semana legislativa decisiva para el Gobierno de Javier Milei, que se prepara para defender en el recinto proyectos sensibles como la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil.

Una vicepresidencia que cambió de manos

El dato político central fue la elección de Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado. La senadora jujeña había abandonado horas antes el interbloque peronista que conduce José Mayans, junto a Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, para conformar el espacio Convicción Federal.

La propuesta fue impulsada por Patricia Bullrich, quien explicó que la decisión apuntó a “afianzar una mayoría de 47 senadores”. Traducido al castellano llano: consolidar una mayoría funcional que no siempre será automática, pero que permite negociar desde una posición de fuerza.

La votación dejó números claros: 45 votos afirmativos, 24 negativos y una abstención. El interbloque Popular votó en contra y denunció una ruptura del criterio de proporcionalidad, ya que esa vicepresidencia correspondía históricamente a la primera minoría. El oficialismo, con aliados provinciales y bloques dialoguistas, impuso su criterio.

Mayans no se quedó callado. Acusó “soberbia” y habló de una decisión “torcida” desde el inicio. Pero la aritmética parlamentaria fue más elocuente que cualquier discurso.

Autoridades ratificadas y línea sucesoria

En la misma sesión se ratificaron las principales autoridades:

Bartolomé Abdala fue reelecto presidente provisional del Senado, manteniéndose en la línea sucesoria presidencial.
Carolina Losada continuará como vicepresidenta primera.
Alejandra Vigo seguirá como vicepresidenta segunda.

Además, se fijaron los miércoles y jueves a las 14 como días de sesiones ordinarias. Orden administrativo, pero con consecuencias políticas concretas: el oficialismo tiene calendario y estrategia.

AGN: cargos que no son menores

Antes de iniciar formalmente la sesión, Villarruel amplió el temario para designar a los representantes del Senado en la Auditoría General de la Nación. Después de un año de vacantes, se aprobaron los nombres:

– Por La Libertad Avanza: Mariano Piazza.
– Por la UCR: el exsenador Luis Naidenoff.
– Por el PJ: Javier Fernández.

Los tres juraron en el recinto. La AGN no es un detalle técnico: es el organismo que controla el gasto del Estado. En tiempos de ajuste y motosierra discursiva, controlar el control también importa.

Peronismo fragmentado, oficialismo fortalecido

El movimiento de Moisés y sus pares no fue aislado. Los tres senadores que se apartaron del interbloque responden a gobernadores con diálogo fluido con la Casa Rosada: Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil.

Ese reacomodamiento altera el mapa de poder en la Cámara alta. Menos disciplina opositora, más margen de negociación para el oficialismo. La nueva mayoría no será lineal, pero es suficiente para garantizar quórum y avanzar en leyes estratégicas, como la reforma laboral o la modificación de la ley de Glaciares.

En términos prácticos, significa que el bloque alineado con Milei dejó de depender exclusivamente de acuerdos puntuales y pasó a jugar con una base más estable. En política, eso es oxígeno.

Una semana decisiva

La sesión preparatoria fue apenas el prólogo. El jueves se tratarán, entre otros temas, la reforma a la ley de Glaciares y el acuerdo Mercosur–Unión Europea. El viernes será el turno de la reforma laboral y del Régimen Penal Juvenil.

El Gobierno llega a esos debates con una Cámara alta reconfigurada y con la oposición peronista golpeada por su propia interna. La escena es clara: el kirchnerismo perdió una silla simbólica y el oficialismo ganó margen de maniobra.