PROVINCIA | 5 NOV 2026

PREOCUPACIóN

Cerró Papelera del Sur y Tornquist pierde 160 puestos de trabajo

La empresa comunicó el cierre definitivo de su planta industrial y atribuyó la decisión a la falta de rentabilidad y a las dificultades para competir con los productos importados. El sindicato denunció el fuerte impacto social de la medida, que también afectará a transportistas, contratistas y comercios de la localidad.




La crisis de la actividad industrial sumó un nuevo episodio en la provincia de Buenos Aires con el cierre de Papelera del Sur, una de las fuentes laborales de Tornquist, que dejará sin empleo a alrededor de 160 trabajadores y provocará consecuencias económicas que se extenderán sobre el conjunto de la comunidad.

La decisión fue comunicada por representantes de la empresa Interpac durante una reunión realizada en Bahía Blanca con autoridades sindicales. Los trabajadores se encontraban suspendidos después de que la planta paralizara sus actividades durante la semana, pero todavía mantenían expectativas de que la producción pudiera reanudarse. La noticia terminó por desmoronar esas posibilidades y generó una profunda preocupación entre las familias que dependen de la fábrica.

Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato papelero, confirmó que fueron convocados a una reunión sin conocer previamente el motivo del encuentro. "Nos llamaron por teléfono para ver si podíamos arrimarnos a Bahía. La verdad que no sabíamos lo que iba a pasar porque no nos habían adelantado nada. Cuando llegamos nos dieron la noticia", relató el dirigente en declaraciones a Noticias Tornquist.

La competencia importada, entre los motivos del cierre

Según explicó Lanaro, la firma justificó su decisión en la pérdida de rentabilidad de la actividad y en las dificultades para competir con la cartulina importada, que ingresa al mercado con condiciones de producción y costos que, de acuerdo con los argumentos empresariales, la planta local no puede igualar.

El dirigente sindical reconoció que la fábrica atravesaba problemas desde hacía tiempo, aunque destacó que los trabajadores continuaban apostando por su funcionamiento. "Dicen que esto no es rentable, que sobra papel en todo el mundo y que es imposible competir. Nosotros tenemos una máquina bastante vieja y se hace imposible competir con la cartulina que está entrando de afuera, tanto por la cantidad como por los costos", explicó.

Las dificultades vinculadas con la antigüedad de la maquinaria y el escenario de competencia internacional aparecen, de esta manera, como factores mencionados por la empresa para justificar la interrupción definitiva de sus operaciones.

El caso vuelve a instalar la discusión sobre las condiciones en las que compite la industria argentina, las posibilidades de sostener la producción nacional y el impacto de la apertura comercial sobre establecimientos que enfrentan problemas de inversión, modernización y costos.

Un golpe que alcanza a toda la economía de Tornquist

El cierre afecta directamente a unos 110 trabajadores comprendidos dentro del convenio colectivo, entre empleados afiliados y otros que habían ingresado a prueba. A ellos se suman aproximadamente 50 personas que desempeñaban tareas fuera de convenio. Sin embargo, las consecuencias económicas no terminarán en los portones de la fábrica.

El establecimiento también generaba actividad para transportistas, contratistas, proveedores y distintos servicios relacionados con su funcionamiento cotidiano. La desaparición de esos ingresos afectará, además, el consumo local y la actividad de pequeños comercios. "Son muchas familias que viven de Papelera y esa plata que uno tiene por mes la vuelca al pueblo. Le va a afectar también al comerciante, al que tiene una despensa, porque toda esa plata queda en Tornquist", advirtió Lanaro.

La pérdida de una industria de estas características adquiere una dimensión particular en una localidad donde numerosas familias construyeron su trayectoria laboral y su proyecto de vida alrededor de la actividad fabril.

Para quienes pierden sus empleos, el problema no se reduce a la interrupción de un salario. También aparece la incertidumbre sobre las posibilidades de conseguir una nueva ocupación, continuar residiendo en la comunidad y sostener los ingresos familiares.

La empresa prometió pagar las indemnizaciones

Durante la reunión con los representantes sindicales, la empresa manifestó su intención de completar las indemnizaciones y liquidaciones correspondientes antes de finalizar noviembre. No obstante, el sindicato advirtió que ese compromiso no resuelve la preocupación por el futuro de los trabajadores.

La planta ya había sido cerrada el miércoles y, según relató Lanaro, se dispuso la presencia de seguridad patrimonial y se colocaron candados en los accesos. El dirigente describió la situación con una mezcla de angustia, desconcierto e indignación.

"Todavía no caigo si estoy enojado, si estoy triste, si quiero agarrar todo a patadas. Es como que uno está helado. Como sindicalista nunca se me ocurrió que iba a tener que dar esta noticia", expresó.

Tras conocer la decisión, los representantes gremiales anunciaron que convocarían a una asamblea para informar formalmente a los empleados y evaluar las medidas a seguir.

La incertidumbre detrás de las indemnizaciones

Aunque la empresa aseguró que pretende cumplir con las obligaciones económicas derivadas de la desvinculación del personal, los trabajadores enfrentan ahora una situación que ninguna liquidación puede resolver por sí sola: la pérdida de una fuente de empleo en una comunidad estrechamente vinculada con esa actividad.

"Ellos te dicen que te tenés que quedar con la tranquilidad de que te van a pagar todo, hasta el último centavo, pero eso obviamente no te deja tranquilo porque básicamente te estás quedando sin trabajo", sintetizó Lanaro.