PAíS | 3 SEP 2026

TENSIóN

Milei y Caputo faltaron a la UIA y eligieron un foro libertario

Mientras los empresarios reclamaban medidas por la caída de la actividad y la pérdida de 90.000 empleos, el Presidente y el ministro de Economía participaron del encuentro “Vientos de Cambio”. Milei aseguró que los salarios están creciendo y Caputo les pidió a las empresas que se reconviertan e inviertan.




El Gobierno nacional decidió no enviar a sus principales figuras al acto central organizado por la Unión Industrial Argentina por el Día de la Industria, realizado en la planta del laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, en medio de una creciente tensión por la apertura económica, la caída del consumo y la destrucción de puestos de trabajo.

Javier Milei, Luis Caputo y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, no participaron de la convocatoria empresarial. El único representante nacional fue el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, un funcionario del equipo económico que debió escuchar el reclamo del presidente de la UIA, Martín Rappallini, por la pérdida de 90.000 empleos formales y la necesidad de construir un “puente” que permita recuperar competitividad.

Caputo había regresado de Estados Unidos, donde participó de actividades vinculadas con el G20, pero tanto él como Milei eligieron asistir al encuentro “Vientos de Cambio”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso en el Hotel Sheraton de Retiro. El contraste expuso la distancia política entre el Ejecutivo y la conducción industrial: mientras la UIA describía un escenario de fábricas cerradas y producción en retroceso, el oficialismo defendía su modelo ante un auditorio identificado con las ideas libertarias.

Milei defendió los salarios y atacó a los industriales

Durante su exposición, Milei sostuvo que existe una lectura “deshonesta” sobre la evolución de los ingresos porque, según planteó, se compara el salario actual con el valor más alto alcanzado durante el gobierno anterior. El Presidente defendió los resultados de su gestión y afirmó que los salarios "están volando", es decir se encuentran en recuperación, una interpretación que contrasta con la advertencia empresarial sobre la pérdida del poder adquisitivo y el derrumbe del mercado interno.

El mandatario volvió además a cuestionar a los industriales que reclaman protección frente a las importaciones. Aseguró que la apertura económica obliga a las empresas a reconvertirse y afirmó que quienes antes vivían de subsidios deberán adaptarse o quebrar.

Milei utilizó nuevamente apodos despectivos para referirse a Paolo Rocca, de Techint, y a Javier Madanes Quintanilla, extitular de FATE. También elogió el camino adoptado por Lumilagro, que decidió importar productos en lugar de fabricarlos, y lo contrapuso con el cierre de la planta de neumáticos de FATE.

“Cuando se abre la economía, se fomenta la competencia y todos los corruptos que vivían del subsidio se reconvierten o quiebran”, sostuvo. Las declaraciones se produjeron pocas horas después de que Rappallini pidiera terminar con las agresiones y reclamara “respeto para los que producen”.

El Presidente también proyectó la discusión hacia las elecciones de 2027 y aseguró que no flexibilizará las políticas fiscal y monetaria para mejorar sus posibilidades de reelección. “El resultado fiscal no se negocia”, afirmó, antes de lanzar una controvertida advertencia: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.

Milei admitió que “si no mostramos resultados se hace difícil acompañar”, pero remarcó que no modificará el rumbo económico. Incluso expresó que su futuro personal se encuentra asegurado porque, si no consiguiera la reelección, podría volver a ofrecer conferencias.

Caputo cruzó a la UIA

El ministro de Economía también aprovechó el foro libertario para responderle al vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien lo había calificado como un “trader” que desconoce el funcionamiento de una fábrica.

“La mayoría de los empresarios entiende que tiene que haber un cambio de modelo, más allá de que sea difícil”, aseguró Caputo. Según el funcionario, las empresas deberán reconvertirse, invertir y abandonar prácticas a las que estaban acostumbradas.

Moretti había sostenido que los funcionarios nacionales “no conocen el país” ni comprenden la lógica de la producción industrial. “Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, lanzó el dirigente santafesino, aunque posteriormente Rappallini aclaró que esas expresiones representaban una posición personal y no la postura institucional de la UIA.

Caputo rechazó las críticas y argumentó que durante el modelo anterior la industria perdió casi diez puntos, mientras los bancos obtenían ganancias extraordinarias mediante instrumentos financieros. También acusó a parte del empresariado de haber producido bienes caros y de menor calidad al amparo de restricciones a la competencia.

La discusión dejó expuestas dos lecturas antagónicas. La UIA reclama una política que permita atravesar la caída de la actividad, los elevados costos y la competencia importada, mientras Milei y Caputo consideran que la crisis forma parte de una reconversión inevitable hacia una economía más abierta.