PROVINCIA | 11 JUL 2026

PROYECTO LEGISLATIVO

Dos proyectos buscan eliminar la tracción a sangre en la provincia de Buenos Aires

Las iniciativas fueron presentadas por Romina Braga, de la Coalición Cívica, y Pablo Morillo, de La Libertad Avanza. Ambas proponen prohibir el uso de animales para transportar personas o cargas, aunque plantean estrategias diferentes para reemplazar la actividad y proteger a los ejemplares.




La eliminación de la tracción a sangre volvió a formar parte de la agenda de la Legislatura bonaerense. Dos proyectos presentados por diputados de distintos espacios políticos buscan prohibir en toda la provincia de Buenos Aires el uso de caballos y otros animales para tirar carros.

Las iniciativas pertenecen a Romina Braga, de la Coalición Cívica, y Pablo Morillo, de La Libertad Avanza. Aunque coinciden en la necesidad de erradicar esta práctica, los textos establecen mecanismos diferentes para alcanzar ese objetivo.

Mientras Braga propone una transición gradual acompañada por políticas de reconversión laboral y asistencia a las familias, Morillo concentra su proyecto en los controles, las sanciones y el rescate de los animales expuestos a situaciones de maltrato.

Reconversión laboral y protección animal

La propuesta de Braga contempla la prohibición del uso de equinos, asnos, mulas, bovinos y otras especies para el transporte de personas o cargas. Quedarían exceptuadas algunas actividades rurales, deportivas o manifestaciones culturales autorizadas, siempre que se garantice el bienestar de los animales.

El proyecto parte de una doble problemática: las condiciones de explotación y deterioro sanitario que padecen los animales, y la situación de vulnerabilidad social de las familias que utilizan los carros como herramienta de subsistencia.

Por ese motivo, la legisladora sostiene que la eliminación de la tracción a sangre no puede limitarse a una prohibición. La medida, según su planteo, debe estar acompañada por políticas de inclusión, capacitación e inserción productiva.

Para avanzar en esa dirección, el texto propone crear un Programa Provincial de Reconversión de la Tracción a Sangre Animal. Este organismo tendría a su cargo la identificación de las personas alcanzadas, la generación de alternativas de transporte y el acompañamiento de los trabajadores durante el proceso de transición.

Vehículos para sustituir los carros

El proyecto de Braga prevé reemplazar los carros tirados por animales por vehículos motorizados o eléctricos de bajas o nulas emisiones. Las unidades podrían entregarse mediante comodatos gratuitos, sistemas de leasing subsidiado o a través de cooperativas de recuperadores urbanos.

La iniciativa también plantea la creación del Fondo de Transición de Tracción a Sangre, destinado a financiar la compra y el mantenimiento de los nuevos vehículos, además de la provisión de repuestos.

El Banco Provincia podría ofrecer líneas especiales de crédito y se conformaría un registro de beneficiarios. Para los animales retirados se implementarían programas de atención veterinaria, rehabilitación, adopción y resguardo.

Entre los antecedentes mencionados aparece la experiencia de Río Cuarto, donde desde 2006 se desarrolla un sistema de sustitución de los carros mediante vehículos de carga motorizados conocidos como “zootropos”. El modelo fue replicado posteriormente en más de 25 municipios del país.

También se citan iniciativas realizadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en La Plata, donde la universidad pública desarrolló el vehículo eléctrico EQUS como una alternativa para los recuperadores urbanos.

Morillo pone el acento en los controles

El proyecto presentado por Pablo Morillo también busca prohibir el empleo de cualquier animal para arrastrar carros u otros dispositivos destinados al traslado de personas o mercaderías.

El diputado libertario plantea que la eliminación de la tracción a sangre debe concretarse sin impedir la tarea de recuperación urbana. Para ello contempla programas de transición, asistencia y capacitación dirigidos a quienes dependen económicamente de esa actividad.

Sin embargo, el aspecto central de su iniciativa se encuentra en los mecanismos de fiscalización. La autoridad de aplicación tendría facultades para recibir denuncias, realizar controles veterinarios y ordenar la retención preventiva o la incautación definitiva de animales ante episodios de crueldad, abandono o riesgo para su integridad.

Los ejemplares retirados no podrían ser comercializados, faenados, alquilados ni destinados posteriormente a actividades turísticas, deportivas o de entretenimiento.

Morillo propone, además, crear un registro de infractores, aplicar multas en casos de reincidencia e incorporar contenidos vinculados con la protección animal y la prevención del maltrato en el sistema educativo bonaerense.

Una discusión que vuelve a la Legislatura

La prohibición de la tracción a sangre ya fue debatida en otras oportunidades en el Parlamento provincial, pero los proyectos anteriores no consiguieron transformarse en ley.

En 2024, el entonces diputado del PRO Martíniano Molina volvió a presentar una iniciativa que había perdido estado parlamentario dos años antes. Ese mismo año, la senadora radical Flavia Delmonte impulsó otra propuesta para erradicar la utilización de animales en tareas urbanas de transporte, recolección y reparto.

Ahora, los proyectos de Braga y Morillo reabren la discusión con una coincidencia de fondo y dos abordajes complementarios. Uno prioriza la sustitución gradual de los carros y la reconversión social de los trabajadores; el otro refuerza las herramientas de control, rescate y sanción frente al maltrato animal.