Murió este domingo a los 95 años Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Lidia Stella Mercedes Miy Uranga transformó el dolor por el secuestro de su hijo Alejandro en 1975, a manos de la Triple A, en militancia por los derechos humanos.
Nacida en 1930 en una familia militar, fue docente hasta que la desaparición de Alejandro la llevó a integrar Madres. Con su pañuelo blanco denunció crímenes de lesa humanidad en el país y en foros internacionales. Su hijo, militante del ERP, empleado de Télam y estudiante de medicina de la UBA, continúa desaparecido.
En abril la UBA le dio el Doctorado Honoris Causa: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”, dijo. El 24 de marzo pasado sostuvo: “Que sepa Javier Milei y compañía que ¡no nos han vencido!”. También habló de cómo comprendió la militancia de su hijo: “Me enorgullece que yo misma haya llegado a comprender a Alejandro. No pude decírselo porque lo desaparecieron”.
Su fallecimiento generó múltiples expresiones de pesar de organismos de derechos humanos y referentes políticos que recordaron su legado como símbolo de resistencia pacífica.