LEGISLATIVAS | 15 MAY 2026

POLíTICA

La Legislatura porteña aprobó la adhesión al RIGI y creó el RIMI CABA para atraer inversiones

Con apoyo de LLA y el PRO, la Ciudad se sumó al régimen nacional para grandes inversiones y lanzó uno propio para pymes. El peronismo cuestionó que no se ajustan a la matriz productiva local.




La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves la adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones porteño. Ambas iniciativas fueron impulsadas por el bloque de La Libertad Avanza y lograron el respaldo del PRO en la sesión donde también se trató la ampliación del Presupuesto de Jorge Macri.

Con 32 votos afirmativos y 27 negativos, CABA se sumó al RIGI nacional impulsado por Javier Milei a través de la Ley Bases. El esquema está orientado a proyectos de gran escala en sectores como turismo, infraestructura y tecnología, con contacto con la economía porteña, y también a rubros como minería, energía y siderurgia, más vinculados a las provincias.

El régimen está reservado a Vehículos de Proyecto Único, estructuras creadas exclusivamente para una inversión. Establece un monto mínimo de 200 millones de dólares en activos computables y exige cumplir con metas durante los primeros años para mantenerse dentro del sistema. 

En el proyecto de adhesión, firmado por la diputada Pilar Ramírez, se define al RIGI como “un instrumento excepcional” para iniciativas de “magnitud excepcional” por su escala, complejidad y horizonte temporal. Hasta ahora, 16 provincias ya habían adherido, y el Gobierno nacional informó que se aprobaron diez proyectos por 25.479 millones de dólares, principalmente en minería y energía.

Los beneficios incluyen la reducción del Impuesto a las Ganancias al 25% para los VPU, la devolución de saldos a favor de IVA en un plazo máximo de tres meses y la posibilidad de computar el 100% del Impuesto sobre Débitos y Créditos Bancarios como crédito en Ganancias. También se fijó arancel cero para importar bienes de capital, repuestos e insumos, y exención de derechos de exportación durante los primeros tres años.

En materia cambiaria, las empresas podrán liquidar solo el 20% de las divisas generadas durante los dos primeros años, 40% en el tercero y el 100% a partir del cuarto. El régimen además garantiza estabilidad normativa tributaria, aduanera y cambiaria por 30 años, y prohíbe que los beneficios sean afectados por nuevas normas más gravosas.

En paralelo, La Libertad Avanza propuso el RIMI CABA para adaptar los incentivos al perfil económico de la Ciudad, marcado por servicios, tecnología, turismo, salud, construcción e industrias culturales. El objetivo es favorecer la inversión productiva de pymes mediante beneficios fiscales en Ingresos Brutos, Sellos e Impuesto Inmobiliario por dos años.

El régimen local apunta a inversiones productivas de entre 100.000 y 9 millones de dólares. Establece distintas escalas según el tamaño de la empresa: 100.000 dólares para microempresas, 600.000 para pequeñas, 3,5 millones para medianas tramo 1 y 9 millones para medianas tramo 2. Se enmarca en la ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso.

Durante el debate, la diputada Silvia Imas defendió ambas herramientas. Señaló que la Ciudad “pasó de ser la jurisdicción más densa empresarialmente del país a liderar el ranking de cierre de empresas en la última década” y planteó que sin estos regímenes “son inversiones que no se harían”. Afirmó que permitirán posicionar a CABA como una plaza confiable para capitales extranjeros.

Sobre el RIMI CABA, explicó que busca “cerrar una brecha” al estimular a pymes con estabilidad tributaria y previsibilidad. “No es para multinacionales, sino para el industrial de Mataderos, el taller de Barracas que quiere comprar máquinas o el hotel del Microcentro que quiere hacer obras”, dijo. Desde LLA sostienen que generará más empleo, actividad y recaudación, lo que permitiría bajar impuestos.

El radicalismo también participó de la negociación e introdujo cambios. Manuela Thourte explicó que lograron desacoplar el RIMI porteño del nacional, crear un registro propio para evaluar proyectos y bajar el mínimo de inversión de 150.000 a 100.000 dólares. Además, se exigió que las empresas permanezcan cuatro años y se permitió agrupar inversiones para alcanzar el monto mínimo.

El peronismo rechazó las iniciativas. Matías Lammens sostuvo que la adhesión al RIGI “no se adapta al contexto porteño” y que no atraerá inversiones porque “menciona áreas que no existen en CABA”. También cuestionó el alcance del RIMI y propuso en cambio el Régimen de Expansión Productiva Porteña, que no fija un mínimo de inversión y contempla beneficios para quienes ya invirtieron en los últimos dos años. Esa propuesta no fue tratada.