La violencia escolar dejó de ser un problema que pueda leerse únicamente dentro del aula. Con redes sociales que amplifican conflictos, amenazas que se viralizan en cuestión de minutos y adolescentes atravesados por dinámicas digitales cada vez más complejas, la Legislatura bonaerense comenzó a discutir una herramienta específica para anticiparse a estos escenarios.
En ese marco, la senadora de Unión y Libertad Silvana Ventura, integrante de la comisión de Niñez y Adolescencia, presentó un proyecto para crear el Observatorio Estatal contra la Violencia Escolar en la provincia de Buenos Aires. El organismo tendría como objetivo prevenir, monitorear y erradicar situaciones de violencia en establecimientos educativos públicos y privados.
La iniciativa propone que el Observatorio sea el encargado de relevar, analizar y sistematizar información vinculada a episodios de violencia escolar. El proyecto contempla no solo los hechos tradicionales de agresión o conflicto dentro de las instituciones, sino también fenómenos que hoy forman parte del escenario educativo: ciberacoso, amenazas difundidas en redes sociales y los llamados “desafíos virales” que pueden poner en riesgo a estudiantes, docentes y comunidades escolares.
Entre sus principales funciones, el organismo deberá elaborar mapas territoriales de riesgo, crear un registro provincial unificado de incidentes de violencia escolar, desarrollar sistemas de alerta temprana y articular acciones con las áreas de Salud, Seguridad y Educación, además de organismos especializados en niñez, adolescencia y salud mental.
Desde el bloque Unión y Libertad señalaron que la propuesta busca “transformar la reacción en prevención” frente al crecimiento de situaciones de violencia y amenazas en escuelas bonaerenses.
En esa línea, Ventura advirtió que la violencia escolar ya no puede ser abordada como un hecho aislado. “Hoy las redes sociales amplifican conflictos, viralizan amenazas y generan nuevas formas de hostigamiento que requieren respuestas integrales del Estado”, sostuvo la legisladora.
El proyecto también pone el foco en el acompañamiento a familias y docentes, muchas veces ubicados en la primera línea de conflicto sin herramientas suficientes para responder ante situaciones que mezclan violencia, salud mental, exposición digital y riesgo institucional. O sea, todo junto, porque el siglo XXI decidió no traer problemas simples.
“No podemos seguir exigiéndoles a los docentes que enfrenten problemáticas de salud mental, dinámicas digitales complejas y situaciones de riesgo sin capacitación ni equipos interdisciplinarios que los respalden”, afirmó Ventura.
Dentro del articulado, la iniciativa incorpora programas de alfabetización digital, protocolos de actuación ante amenazas difundidas por medios digitales y mecanismos de coordinación con el sistema educativo, el Poder Judicial y organismos especializados en ciberdelito.
Otro punto relevante es que la información producida por el Observatorio deberá ser de acceso público, aunque garantizando la confidencialidad de los datos personales. De esta manera, se apunta a construir estadísticas, diagnósticos y herramientas de intervención sin exponer a estudiantes, familias o instituciones afectadas.
Ventura remarcó que el objetivo central es construir una política pública capaz de anticiparse a los conflictos y fortalecer el vínculo entre escuela, familia y Estado. “Cuando la violencia entra en la escuela, lo que está en juego no es solamente la seguridad, sino también el futuro de nuestros jóvenes”, expresó.
La senadora aseguró que el Observatorio debe convertirse en “una herramienta concreta para anticiparse a los conflictos, fortalecer el vínculo entre escuela y familia y reconstruir espacios seguros dentro de la comunidad educativa bonaerense”.