PAíS | 17 ABR 2026

CRISIS EN EL OFICIALISMO

Interna libertaria sin control: Lemoine chocó con “El Gordo Dan” y estalló la grieta digital del Gobierno

El enfrentamiento expuso la fractura entre el armado político tradicional y la militancia virtual que sostuvo al oficialismo. La denuncia impulsada por Sebastián Pareja contra tuiteros funcionó como detonante de una disputa que ya venía escalando.




La interna libertaria sumó un nuevo capítulo, esta vez con un enfrentamiento abierto que dejó al descubierto una tensión más profunda dentro del oficialismo. La diputada Lilia Lemoine protagonizó un duro cruce con militantes digitales alineados con La Libertad Avanza, en particular con Daniel Parisini, conocido como “El Gordo Dan”, una de las figuras más influyentes del ecosistema libertario en redes.

El conflicto se desató en medio de la causa judicial que involucra a tuiteros cercanos al espacio y que fue impulsada por el armador bonaerense Sebastián Pareja. En ese contexto, Lemoine salió a respaldar la denuncia y buscó relativizar las acusaciones que circulaban dentro del propio oficialismo. Sin embargo, su intervención no logró calmar las aguas, sino todo lo contrario: aceleró una escalada de reproches públicos que terminó en insultos, ironías y una exposición total de la interna.

 

 

Todo comenzó con un intento de moderación desde redes, donde se plantearon dudas sobre la consistencia de la causa judicial y se advirtió sobre posibles operaciones políticas. Pero la reacción de la militancia digital no tardó en llegar. Un sector expresó su malestar por lo que interpretan como una persecución contra propios, señalando una contradicción entre el discurso libertario de defensa de la libertad de expresión y el uso de herramientas judiciales contra quienes apoyan al Gobierno.

Lejos de desescalar, Lemoine endureció su postura con mensajes cada vez más confrontativos, incluyendo cuestionamientos directos a Parisini. El intercambio derivó rápidamente en descalificaciones personales, con acusaciones cruzadas sobre lealtades políticas y el rol de la militancia en momentos clave del proyecto libertario.

La discusión alcanzó niveles de tensión que rozaron lo absurdo, con ironías sobre renuncias y una catarata de mensajes en mayúsculas que reflejaron el clima de enojo. Mientras tanto, otras figuras del espacio intentaron contener la situación y evitar una ruptura mayor, aunque sin éxito inmediato. La intervención de cuentas afines al oficialismo terminó amplificando el conflicto, alineándose mayoritariamente con Parisini y profundizando el aislamiento de Lemoine.

Detrás del cruce aparece una disputa estructural que atraviesa al oficialismo desde hace meses. Por un lado, el sector vinculado a Karina Milei y los armadores territoriales, que apuesta a la construcción política clásica. Por el otro, la militancia digital, que se percibe como garante de la “pureza ideológica” del proyecto y que fue clave en la consolidación del poder libertario en redes.

La denuncia contra tuiteros terminó funcionando como catalizador de ese conflicto latente. Lo que hasta ahora era una tensión subterránea se transformó en una disputa abierta, pública y desordenada. El resultado deja una imagen incómoda para el oficialismo: el mismo territorio digital que le permitió crecer ahora se convirtió en escenario de fragmentación interna.

En ese marco, la escena expone algo más que un cruce personal. Muestra un oficialismo que todavía no logra resolver cómo convivir entre la lógica de la militancia virtual y las exigencias de la gestión política real. Y cuando esas dos dimensiones chocan, el resultado no es precisamente elegante. Más bien todo lo contrario.