MUNICIPIOS | 18 MAR 2026

ENTREVISTA

Crisis, ajuste y desgaste social: Sciaini advierte que los municipios entraron en una zona de asfixia

El intendente de Roque Pérez describió un escenario financiero “inédito” para los distritos bonaerenses, con caída de la coparticipación, salarios bajo presión y señales de deterioro en la economía local. Para Sciaini, la crisis es la consecuencia directa de un modelo económico que ajusta arriba, descarga abajo y deja a los municipios absorbiendo solos el impacto de una sociedad cada vez más castigada.




La crisis fiscal que atraviesan los municipios bonaerenses ya dejó de ser una advertencia para convertirse en un problema de gestión cotidiana. Con menos recursos, más demandas sociales y la retirada del Estado nacional de áreas sensibles, los intendentes empiezan a administrar no sólo la escasez, sino también el malestar. En ese clima se inscribe el diagnóstico que trazó el jefe comunal de Roque Pérez, Maximiliano Sciaini, quien en diálogo con InfoMiBa describió una situación límite en las cuentas locales, advirtió que el cuadro se repite en otros distritos y planteó que el escenario económico empieza a erosionar también la base de apoyo social del oficialismo nacional.

Coparticipación en caída y salarios en jaque

Sciaini habló desde una experiencia concreta. Dijo que la coparticipación se desplomó durante 2025, arrastrando una tendencia que ya se había insinuado a fines de 2024, y aseguró que por primera vez en décadas esos fondos dejaron de alcanzar para cubrir siquiera la masa salarial. “Tenemos una masa salarial de alrededor de 640 millones de pesos y el mes pasado nos vinieron 432 millones de coparticipación. Tuvimos que salir a poner el resto”, explicó. A esa diferencia, agregó, todavía hay que sumar unos 70 millones de pesos en horas extras. “Estamos saliendo a poner alrededor de 200 millones”, precisó.

La definición que eligió para describir ese cuadro no fue casual. “Esto no sucedió nunca”, afirmó, y remarcó que, al menos en los registros que manejan en el municipio, no hay antecedentes desde 1996 de una situación en la que la coparticipación no alcance para pagar salarios. Lo que antes funcionaba como base estable de la administración local hoy aparece, según su relato, como un ingreso insuficiente y cada vez más condicionado por la caída del consumo y por la poda de transferencias nacionales a la provincia de Buenos Aires.

Ese descalce obliga a cubrir gastos corrientes con recursos propios, suspender erogaciones no urgentes y revisar hasta el último movimiento interno del municipio. Sciaini sostuvo que en Roque Pérez vienen sosteniendo un criterio de orden para evitar que se desacomode toda la cadena de pagos. “Los proveedores cobran al día, los empleados cobran al día, llevamos todas las cuentas al día para no tener atrasos porque si no se descompagina todo”, señaló. Pero aclaró que ese equilibrio se logra a costa de resignar otras acciones que antes podían encararse con mayor margen. “Muchas cosas que hacíamos en la calle, algún bacheo o algún arreglo extra, no las estamos haciendo”, reconoció.


Ajuste interno y costos que se trasladan al municipio

La administración local también buscó ahorrar donde pudo. Sciaini contó que entre 2024 y 2025 el municipio compró dos tanques externos para abastecerse de combustible propio y dejar de pagar valores más altos en estaciones de servicio. La medida permitió, según dijo, un ahorro de 20 millones de pesos mensuales. Sin embargo, ese alivio duró poco: esos recursos terminaron redireccionados para cubrir faltantes que antes absorbía Nación. “Lo tuvimos que gastar en medicamentos y anticonceptivos porque nos suspendieron Remediar”, explicó. La escena que describe es la de municipios que no sólo hacen frente a sus competencias habituales, sino que además intentan tapar agujeros dejados por el repliegue del Estado nacional en salud, cultura y asistencia.

En esa línea, mencionó también la desaparición de programas que financiaban talleres, coros y orquestas, y fue terminante al describir el vínculo con la Casa Rosada: “Nosotros de Nación no hemos recibido absolutamente nada”. La frase resume uno de los ejes centrales de su mirada: la crisis municipal no se explica sólo por una baja de la actividad, sino también por una decisión política del Gobierno de Javier Milei de recortar de forma drástica la asistencia a provincias y municipios.


Inflación real y conflicto salarial

Ese ajuste, además, se da en un contexto de fuerte deterioro del ingreso real. Sciaini cuestionó el modo en que se mide la inflación y planteó que los índices oficiales no reflejan el verdadero golpe sobre los hogares. “La inflación es mentirosa”, dijo sin rodeos. Lo que intenta subrayar es que, aunque algunos acuerdos salariales puedan ubicarse levemente por encima del índice general, eso no recompone el impacto de los aumentos en rubros inflexibles como tarifas, alquileres, combustible o gas. “La luz aumentó un 600%, el combustible un 48%, el gas otra cosa igual. Son gastos que sí o sí hay que pagar”, enumeró.

Por eso, admitió que la discusión con los trabajadores municipales es una de las más sensibles de este momento. Aun con una decisión política de congelar los aumentos de los funcionarios, Sciaini reconoció que ese gesto tiene más valor simbólico que fiscal. “No influye en el presupuesto, pero por lo menos es una señal”, explicó. Del otro lado, dijo entender el reclamo sindical: “Si yo estuviera del lado de los sindicatos estaría totalmente en desacuerdo”. La frase no es menor, porque marca que el conflicto no nace de una negativa política a recomponer salarios, sino de la estrechez financiera extrema con la que operan hoy los municipios.


Economía local en alerta

El jefe comunal insistió en que el sector más castigado es la clase media trabajadora. “Al que va a laburar, al que alquila, al que paga impuestos, a ese es al que más perjudica”, sostuvo. Y allí enlazó la crisis de las cuentas públicas con el humor social: la poda de subsidios, la suba de servicios y la pérdida de poder adquisitivo no sólo tensionan las finanzas municipales, sino que alteran la relación entre los gobiernos locales y una población cada vez más exigida.

Sciaini también describió el impacto de ese cuadro en la economía real de Roque Pérez. Dijo que el comercio sufrió una fuerte caída del consumo y que ya hay empresas locales en situación delicada. Mencionó particularmente a un frigorífico que bajó un 40% en la faena, comenzó con un recorte de 20 puestos sobre una planta de 140 trabajadores y evalúa nuevas desvinculaciones. “Empieza a haber señales de que estamos en rojo, estamos en naranja pegando”, graficó. Incluso contó que en ocasiones lo llaman para intervenir ante prestadoras de servicios y evitar cortes de luz mediante esquemas de financiación. La imagen que deja no es la de un municipio ordenado que simplemente administra menos recursos, sino la de una red local bajo tensión, donde los problemas productivos y sociales ya entraron en fase visible.


Katopodis, Provincia y la obra pública que se intenta sostener

En ese marco, la reunión que mantuvo el lunes con el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, aparece como parte de la búsqueda de herramientas para sostener un mínimo de obra pública y reactivar proyectos frenados. Sciaini dijo que el encuentro sirvió para repasar el puñado de obras en proceso en Roque Pérez y para intentar destrabar otras pendientes. Entre ellas mencionó la posibilidad de avanzar sobre un cordón cuneta con alguna extensión adicional, una plaza frente a la terminal de ómnibus, la iluminación de la bicisenda al Parque Bicentenario y la remodelación de otro espacio público reclamado por los vecinos. También planteó la situación del Centro de Desarrollo Infantil, una obra nacional abandonada tras el retiro del Gobierno central, que el municipio busca reconducir con respaldo provincial. A eso sumó conversaciones vinculadas con ABSA y con el área hidráulica para intervenir sobre plantas de bombeo cloacal y nuevos proyectos de saneamiento.

La referencia a Katopodis no es secundaria porque deja ver un movimiento más amplio: con Nación corrida de la obra pública, los intendentes vuelven a mirar a la Provincia como sostén casi exclusivo para obras básicas y para mantener en marcha una agenda mínima de infraestructura. Sciaini fue claro al admitir que el margen es pequeño y que incluso algunas intervenciones evalúan encararse con fondos municipales, “de a poquito”, ante la imposibilidad de actualizar contratos o conseguir mecanismos más ágiles de financiamiento. No hay allí una promesa de expansión, sino una lógica defensiva: ver qué se puede salvar, qué se puede terminar y qué se puede evitar que quede definitivamente abandonado.


Tasas municipales y disputa política con LLA

Otro de los puntos sobre los que se explayó fue la avanzada de La Libertad Avanza contra las tasas municipales. Para Sciaini, esa discusión busca correr el foco del problema de fondo y enfrentar a los intendentes con los vecinos. “Las tasas municipales son menos del 1% de todos los impuestos que se cobran a nivel nacional y provincial”, sostuvo, y remarcó que la principal carga tributaria no está en los municipios. Desde esa mirada, el discurso libertario sobre la presión fiscal omite que las comunas son la primera ventanilla de respuesta para servicios esenciales, mantenimiento urbano, caminos rurales, salud primaria y contención social, justamente en un momento en que otras capas del Estado se retraen.


Industria, consumo y modelo económico en discusión

Su argumento va más allá de la defensa de una herramienta recaudatoria. Lo que plantea es que, mientras se instala un discurso de transparencia o de supuesta defensa del contribuyente, se debilita a los gobiernos locales en el punto exacto donde más responsabilidades recaen sobre ellos. Por eso insistió en que la discusión tributaria debería comenzar por los niveles de mayor recaudación y por un criterio de mayor progresividad. “El que más tiene tiene que pagar más”, afirmó, al cuestionar que el ajuste termine descargándose sobre los sectores medios y sobre la estructura productiva local.

La crítica al rumbo económico nacional fue igualmente dura cuando habló de pymes e industria. Dijo que en la Argentina no hay un esquema de acompañamiento crediticio ni una política de protección inteligente para sectores que deberían poder reconvertirse y crecer. En su planteo aparece una defensa clásica del entramado productivo local, pero también una advertencia sobre la apertura comercial en condiciones de competencia desigual. La comparación con la década menemista no fue casual: Sciaini evocó ese ciclo para señalar que el abaratamiento de bienes importados puede generar una sensación inmediata de alivio, pero termina desarticulando empleo, consumo y producción. “En el mediano o largo plazo todo pega la vuelta”, advirtió.


Cautela y una unidad amplia para enfrentar a Milei

Ese razonamiento fue el puente hacia el tramo político de la entrevista. Sciaini, referente del Frente Renovador, evitó apresurarse en definiciones electorales cerradas rumbo a 2027, pero dejó una posición clara sobre el proceso de reordenamiento opositor frente al gobierno de Javier Milei. Reconoció que si bien Axel Kicillof aparece hoy como uno de los nombres con más volumen para encabezar una alternativa, del mismo modo se cuidó de poner el foco en candidaturas. “Estamos demasiado lejos como para definir eso”, planteó, y consideró que hablar hoy del 2027 sería “una irresponsabilidad” cuando la urgencia pasa por sostener la gestión y llegar a fin de mes.

Sin embargo, ese rechazo a la discusión prematura de nombres no implicó neutralidad política. Sciaini sí trazó una hoja de ruta para la reconstrucción opositora. A su entender, la respuesta a Milei no puede quedar encapsulada en el peronismo tradicional, sino que debe abrirse a otros sectores con coincidencias programáticas. “Hay que hacer una apertura mucho más amplia que el peronismo solo”, sostuvo. Y en esa línea ubicó al radicalismo como un actor que “tiene que jugar un papel muy preponderante”, justamente porque, según su mirada, el ideario histórico radical no tiene puntos de contacto con “la derecha de un gobierno derechoso” que impulsa políticas de este calibre.

Ese tramo final es relevante porque muestra que, para Sciaini, la crisis de gestión y la discusión política son inseparables. No se trata sólo de resistir el ajuste, sino de construir una mayoría capaz de ofrecer otra orientación económica, con obra pública, salud, atención primaria y presencia estatal. Por eso habló de “grandeza” y de “abrir los brazos” por parte del espacio político hoy opositor al Gobierno Nacional, para acumular a todos los sectores que no coinciden con un modelo que, a su juicio, “termina destruyendo la industria nacional y destruyendo a la gente que vive adentro”.

También dejó ver cómo imagina la convivencia interna del peronismo bonaerense. Mencionó las “tres patas” del espacio, con el Movimiento Derecho al Futuro, La Cámpora el sector referenciado en Cristina y Máximo Kirchner y el Frente Renovador, y sostuvo que cuando llegue el momento de las definiciones acompañarán la candidatura que emerja de esa coalición. Una manera de fijar pertenencia sin escalar tensiones internas, pero también de plantear una prioridad: primero hay que construir volumen político y social para frenar el avance del mileísmo; después vendrá la disputa por los nombres.