PROVINCIA | 11 MAR 2026

INICIATIVA

La Plata ensaya un modelo innovador para enfrentar la crisis habitacional: viviendas intergeneracionales

La Universidad Católica de La Plata impulsa una prueba piloto que propone que jóvenes y adultos mayores compartan vivienda. El proyecto busca aliviar el déficit habitacional y combatir la soledad en la tercera edad mediante un sistema de convivencia solidaria.




La crisis habitacional que atraviesa distintos sectores de la población podría encontrar una respuesta novedosa en la ciudad de La Plata. La Universidad Católica de La Plata (UCALP) impulsa una prueba piloto de viviendas intergeneracionales, una iniciativa que propone que jóvenes con dificultades para acceder a un alquiler y adultos mayores con viviendas subocupadas compartan un mismo hogar.

La propuesta surge de una investigación conjunta entre las facultades de Arquitectura y Diseño y de Ciencias Económicas y Sociales de la UCALP, y ya dio un paso clave hacia su implementación. Autoridades universitarias, representantes del Arzobispado de La Plata y funcionarios del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires mantuvieron un encuentro para avanzar en la puesta en marcha del proyecto.

Durante la reunión, realizada en el Rectorado de la casa de estudios, se definieron los lineamientos para desarrollar una prueba piloto en una propiedad ubicada dentro del casco urbano platense, que será reacondicionada para alojar a jóvenes y adultos mayores en un esquema de convivencia compartida.

Un modelo que busca resolver dos problemas a la vez

La lógica del programa es sencilla pero potente. Por un lado, apunta a jóvenes —estudiantes o trabajadores— que no pueden afrontar el costo de un alquiler completo. Por otro, contempla a adultos mayores que disponen de espacio en sus viviendas, pero que enfrentan situaciones de soledad o vulnerabilidad económica.

El sistema propone un intercambio solidario: los jóvenes acceden a un lugar donde vivir a menor costo y los adultos mayores reciben compañía, apoyo cotidiano y asistencia en determinadas tareas. La convivencia se organiza mediante espacios comunes compartidos, generando un entorno de intercambio generacional.

Desde el equipo de investigación sostienen que este tipo de experiencias no solo resuelven necesidades habitacionales, sino que también fortalecen los vínculos sociales y contribuyen al bienestar emocional de los residentes. Además, el modelo permite aprovechar propiedades existentes que hoy se encuentran subutilizadas.

Articulación entre universidad, Estado e Iglesia

Del encuentro participaron la rectora de la UCALP, Rita Gajate; los decanos Ricardo José Sánchez Trapes (Ciencias Económicas y Sociales) y Raúl H. Lamas (Arquitectura y Diseño); la secretaria de Investigación, Graciela de Antoni; la coordinadora de la Unidad de Vinculación Tecnológica, Victoria Zapata; y los investigadores responsables del proyecto, Marianela Ana Buono y Daniel José Buono.

Por parte del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia estuvieron presentes el jefe de Gabinete Juan Manuel Pignocco; la directora de la Unidad de Promoción de Políticas de Género y Diversidad, Laura Arano; la directora de Proyectos de Arquitectura, María Eva Ignomirielo; y la abogada Agustina Szulacki.

También se sumó el Arzobispado de La Plata, representado por su ecónomo, el contador Oscar Granieri.

Próximo paso: formalizar el programa

El encuentro —el segundo que se realiza en torno al proyecto— tuvo como objetivo avanzar en la elaboración de un plan de trabajo conjunto entre la universidad y el Ministerio de Hábitat. En ese marco, uno de los próximos pasos será la firma de un convenio que formalice la articulación institucional necesaria para desarrollar la experiencia piloto.

La iniciativa no solo busca ofrecer soluciones habitacionales a personas en situación de vulnerabilidad, sino también generar espacios de formación y acompañamiento social, integrando dimensiones educativas, comunitarias y laborales.

Si la prueba piloto logra consolidarse, el modelo de viviendas intergeneracionales podría convertirse en una alternativa replicable para enfrentar dos fenómenos que crecen al mismo tiempo: el acceso cada vez más difícil a la vivienda para los jóvenes y la soledad que afecta a muchos adultos mayores en contextos urbanos. Porque, sorpresa, compartir a veces funciona mejor que competir.