PAíS | 2 DIC 2025

ECONOMíA

La industria del juguete en alerta: consumo en caída y un aluvión de importaciones

La CAIJ advierte sobre un escenario crítico por factores demográficos, cambios en los hábitos de juego y una fuerte presión de productos extranjeros en el mercado local.




La industria del juguete en Argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas dos décadas, según alertó la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). Factores demográficos, culturales, económicos y regulatorios presionan a toda la cadena, en un contexto de caída del consumo y aumento de importaciones.

La demanda estructural se redujo sostenidamente en los últimos años, producto de una disminución de la población infantil de 0 a 14 años, que pasaría de 10,4 millones en 2022 a 6,8 millones proyectados para 2035, según el INDEC. A esto se suman cambios en los hábitos de juego, con el avance de las pantallas desplazando el uso de juguetes físicos.

El comercio electrónico crece, pero representa apenas el 25% de las ventas y plantea desafíos logísticos y financieros para las pymes. El ticket promedio ronda los $22.000 en comercios de barrio y $49.000 en cadenas, con un promedio general de $35.000, y la mayoría de las transacciones se realiza con tarjeta de crédito.

Uno de los puntos más sensibles es el ingreso récord de productos importados. Entre enero y octubre, las compras externas alcanzaron US$91,3 millones FOB y 17,5 millones de kilos, un salto del 59,5% en valores y 94% en volumen respecto de 2024. China explica el 85,7% del valor y el 94,4% de las cantidades importadas.

"En un año pasamos de 199 a 530 importadores de juguetes; de 9 millones a 17,5 millones de kilos importados y con el consumo en caída. Una avalancha sin precedentes", remarcó Matías Furió, presidente de la CAIJ. El flujo masivo de importadores consolidó un mercado sobrecargado de productos de bajo costo, con el 52% del volumen correspondiente a artículos de menos de US$3 FOB por kilo.

La sobreoferta presiona precios, distorsiona la competencia y frena el desarrollo de calidad. El contrabando, según estimaciones, explica el 30% del mercado, generando competencia desleal, evasión fiscal y riesgos para las familias por falta de controles de seguridad. La CAIJ registró cierres de jugueterías tradicionales y advirtió que muchas empresas "están rematando la mercadería para recuperar liquidez".

Ante este escenario, la CAIJ pidió medidas urgentes para proteger la salud de los niños, garantizar competencia leal y evitar la pérdida de producción y empleo. Entre los reclamos destacan reforzar controles en frontera, exigir marcado de conformidad con QR, asegurar trazabilidad y fiscalizar importaciones de bajo valor. "El arancel se redujo un 15%, pero los juguetes importados no bajaron de precio", concluyó Furió.