La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a tensionar el escenario judicial y político al denunciar públicamente que imputados de la causa Cuadernos habrían sido sometidos a “tortura blanca” para forzar su declaración como arrepentidos. En un extenso mensaje publicado este jueves en su cuenta de X, la exmandataria acusó al fiscal Carlos Stornelli y al “bestiario judicial del macrismo” de desplegar prácticas “propias de las dictaduras” en la investigación reabierta semanas atrás.
“Extorsionados”, “torturados” y un método de aislamiento extremo
“Ya lo habíamos dicho: en esta opereta judicial de los Cuadernos truchos, a los llamados ‘arrepentidos’ habría que llamarlos ‘extorsionados’. Y la verdad… nos quedamos cortos. Porque ahora vemos que algunos directamente fueron torturados”, escribió Cristina Kirchner en el post que encendió el debate.
La exvicepresidenta describió el presunto mecanismo utilizado contra uno de los detenidos: aislamiento total en una celda sin ventanas, un reflector encendido las 24 horas del día, vigilancia permanente por cámaras y prohibición de contacto humano. “Eso es tortura blanca”, afirmó, señalando que el objetivo de este tipo de prácticas es “quebrar la mente sin dejar marcas visibles”.
El relato fue respaldado por declaraciones del abogado Roberto Herrera, representante de uno de los imputados, quien en una entrevista emitida por TN indicó que su defendido estuvo “28 o 30 días aislado con un reflector encendido todo el tiempo, sin saber si era de día o de noche, filmado permanentemente y sin poder ver a sus abogados”.
“Lo dijo en TN, no en un canal ‘k’”, subrayó Cristina Kirchner, remarcando que el testimonio provino de un medio opositor.
Stornelli en el centro de las acusaciones
La exmandataria volvió a apuntar contra el fiscal Carlos Stornelli, figura clave en la instrucción de la causa Cuadernos. Según sostuvo, los métodos denunciados no solo constituyen “lawfare”, sino una “persecución política directa” con instrumentos que “remiten a las dictaduras”.
Cristina recordó que Stornelli fue procesado por asociación ilícita en el marco del caso D’Alessio, acusado de extorsionar a empresarios y montar operaciones ilegales con cámaras ocultas. “Pese a las pruebas contundentes, terminó siendo salvado por la Corte de los Tres”, ironizó.
También lo vinculó con otro escándalo: la denuncia por intento de plantarle cocaína al exmarido de su actual pareja. “Parece que el fiscal no solamente tiene problemas con el Estado de Derecho”, disparó.
La reapertura de los Cuadernos y la crítica al clima económico
Para la expresidenta, la aceleración del expediente judicial se enmarca en un contexto económico crítico y en un Gobierno que —según sostiene— busca distraer la atención pública. “No tiene nada que ver con la Justicia. Es agenda judicial para la distracción: si no hay pan, que haya circo”, escribió.
Cristina cuestionó el índice inflacionario reciente del INDEC, que marcó un 2,3% mensual. Aseguró que, anualizado, el número asciende al 27,6% y supera el de su salida del Gobierno en 2015. “Te dicen que los precios no suben, pero vos pagás cada vez más de luz, gas, transporte, alquiler y prepaga”, afirmó.
En el mismo mensaje, Cristina Kirchner amplió sus críticas hacia la política económica del presidente Javier Milei, especialmente en lo referido al endeudamiento externo. Apuntó contra el financista John Bessent, quien recientemente afirmó que prestarle a la Argentina “fue un gran negocio para Estados Unidos”.
“Eso no es economía, es colonialismo financiero con cómplices locales”, sostuvo la exmandataria, asegurando que funcionarias y funcionarios del actual Gobierno “firman swaps, endeudamiento y ventajas cambiarias que convierten la soberanía en negocio ajeno”. “Cuando el Estado garantiza negocios externos, no es inversión: es delito”, afirmó.
Impacto político y judicial
La publicación —que incluyó un video del informe emitido por TN sobre las presuntas torturas— generó reacciones inmediatas. Desde el kirchnerismo pidieron investigar las denuncias y cuestionaron el rol de Stornelli.
Dirigentes opositores replicaron que las acusaciones buscan desacreditar la causa Cuadernos, uno de los expedientes más emblemáticos contra exfuncionarios de gobiernos kirchneristas.
La causa, reabierta recientemente, investiga supuestos pagos ilegales vinculados a la obra pública durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. Basada en las anotaciones del chofer Oscar Centeno y en declaraciones de empresarios arrepentidos, fue una de las investigaciones más resonantes de la última década.