GASTRONOMíA Y TURISMO | 22 JUL 2025

¿VAMOS?

La Química del Vino: el proyecto de una docente que enseña a disfrutar una buena copa de vino

Julieta González es profesora de química y sommelier. Desde Lobos, creó “La Química del Vino”, un espacio donde combina docencia, pasión y conocimiento para acercar el vino a más personas, sin solemnidad y con mucha memoria sensorial.




Lo que empezó como un curso compartido con su marido terminó convirtiéndose en un proyecto con nombre propio. Julieta González, profesora de química, se inscribió en la carrera de sommelier como una forma de salir de lo cotidiano. “Era para hablar un poco de vinos, salir del malbec de siempre”, dice. Pero el entusiasmo creció, los vínculos también, y lo que al principio fue curiosidad se transformó en vocación: La Química del Vino, un espacio de asesoramiento, difusión y disfrute creado desde Lobos.

“El nombre me representa completamente. Soy docente, y cuando empecé a estudiar sommelier me di cuenta de que en el vino hay mucha química: los procesos de fermentación, la transformación, la estructura. Pero también está todo lo que hace que el vino sea disfrutable: los aromas, los sabores, la memoria sensorial”, cuenta Julieta.

En ese cruce entre ciencia y pasión encontró su diferencial. Gracias a su formación como profesora, Julieta logra explicar el vino de forma simple y cercana, apelando al recuerdo, a lo cotidiano. “Por ejemplo, cuando hablamos de descriptores aromáticos, me gusta que la gente los relacione con cosas que conoce. A veces no se trata de saber mucho, sino de conectar con lo que uno ya vivió”.

Aunque no elabora vino, sí promueve el descubrimiento. Desde su lugar, trabaja con etiquetas que rompen con la tradición malbec-céntrica de la región. “La zona es muy clásica, pero nosotros trajimos cosas diferentes. Y aunque al principio cuesta, hay algo muy lindo en que alguien vuelva y te diga: ‘Me gustó, ¿qué más me hacés probar?’”.

La Química del Vino no es una vinoteca ni una bodega: es un puente. Un espacio donde la ciencia ayuda a comprender, pero el arte del vino sigue siendo protagonista. “El vino es más arte que ciencia. Pero la combinación, los ensayos, la intuición… ahí también hay algo muy bello”.

Julieta lo resume así: “Quiero que quien se acerque se sienta cómodo, que no tenga miedo de preguntar, de no saber. Que descubra que el vino no es una cosa lejana ni solemne. Que se puede disfrutar, aprender y sorprenderse con cada copa”.