Por tercer año consecutivo, el Día del Padre se celebró en un clima económico adverso para el comercio minorista argentino. Las ventas medidas a precios constantes cayeron un 1,7% frente al año pasado, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que también destaca que más del 90% de los comercios aplicaron promociones especiales sin lograr revertir la tendencia a la baja.
El ticket promedio este año fue de $41.302, un incremento nominal que, al descontar la inflación, representa en realidad una caída del 8,9% en términos reales, lo que refleja con claridad el deterioro del poder adquisitivo de las familias. La elección de productos de menor valor y la priorización de artículos en promoción marcaron el pulso de esta fecha comercial clave, que, en lugar de convertirse en un motor para el sector, quedó relegada a una semana más, sin mayores sobresaltos.
Un ciclo descendente que ya suma tres años
El Día del Padre se consolida como una oportunidad comercial cada vez menos efectiva: el retroceso actual del 1,7% se suma al desplome del 10,2% en 2024 y al -1,2% en 2023. Esta secuencia revela un estancamiento crónico que ni los planes de cuotas, ni los descuentos en efectivo, ni las campañas publicitarias lograron romper.
Más allá de las promociones, la percepción general de los comerciantes fue de decepción: el 58% sostuvo que la fecha no tuvo impacto o apenas generó algo de movimiento, mientras que solo un 11,3% la consideró clave para dinamizar las ventas del mes.
A este panorama se sumó un factor coyuntural determinante: el Día del Padre coincidió con un fin de semana largo, lo que redujo la circulación en centros comerciales. El turismo interno y las actividades recreativas ganaron prioridad, afectando el flujo de consumidores y, en consecuencia, las posibilidades de ventas físicas.
Rubro por rubro: luces y sombras
El informe de CAME evaluó el desempeño de seis rubros. Cuatro mostraron mejoras interanuales, aunque moderadas, y dos sufrieron caídas pronunciadas. Este comportamiento desigual refleja las tensiones internas de un consumo que no termina de recuperarse.
El balance del Día del Padre 2025 pone en evidencia una tensión estructural que atraviesa al consumo: la combinación de caída del poder adquisitivo, endeudamiento de los hogares y un contexto macroeconómico aún inestable desdibujan incluso las fechas tradicionalmente fuertes para el comercio.