El debate sobre la reforma de la Ley de Salud Mental continúa generando posicionamientos dentro del Congreso nacional, particularmente alrededor del modelo de atención que debería orientar las políticas públicas y el futuro de los hospitales monovalentes. En ese escenario, el legislador radical Maximiliano Abad explicó los motivos por los cuales acompañó la media sanción de la iniciativa, aunque manifestó diferencias de fondo con dos de sus artículos.
“Acompañé la media sanción de la reforma de la Ley de Salud Mental porque las familias argentinas necesitaban una respuesta”, sostuvo el dirigente a través de sus redes sociales, donde fundamentó su voto y destacó la necesidad de ofrecer herramientas a quienes atraviesan situaciones vinculadas con la salud mental de sus familiares. “Durante mucho tiempo, muchas sintieron que no tenían herramientas para acompañar a sus seres queridos”, agregó.
La posición de Abad combina el respaldo a las modificaciones incorporadas durante el tratamiento parlamentario con cuestionamientos sobre la organización institucional del sistema de atención.
El legislador valoró especialmente tres aspectos introducidos en el proceso de discusión: las incumbencias profesionales de la psicología, el reconocimiento del abordaje interdisciplinario y las previsiones relacionadas con el presupuesto. Según explicó, las modificaciones permitieron mejorar el texto legislativo y avanzar en la construcción de respuestas para pacientes y familias.
La cuestión presupuestaria constituye uno de los aspectos centrales del debate sobre el funcionamiento del sistema de salud mental, dado que la implementación de cualquier reforma requiere recursos, profesionales y dispositivos asistenciales capaces de garantizar la continuidad de la atención.
De manera paralela, el tratamiento legislativo volvió a colocar en discusión las características del modelo de atención y la articulación entre los distintos niveles del sistema sanitario.
A pesar de su acompañamiento a la media sanción, Abad cuestionó expresamente los artículos 23 y 24 de la reforma, que, según su interpretación, permiten sostener de manera indefinida los hospitales monovalentes, es decir, establecimientos destinados específicamente a la atención de padecimientos de salud mental. “Pero tengo diferencias de fondo con los artículos 23 y 24, que sostienen de forma indefinida los hospitales monovalentes”, manifestó.
Frente a ese esquema, el legislador defendió un sistema de atención basado en redes territoriales, dispositivos comunitarios y hospitales generales, con una perspectiva que incorpore la prevención y la integración de diferentes ámbitos sociales.
“Creo en un modelo de redes comunitarias y hospitales generales, con la escuela y el deporte como aliados para prevenir”, expresó.