La Unión Cívica Radical bonaerense atraviesa otro capítulo de su prolongada crisis interna, esta vez alrededor de la convocatoria al Encuentro Provincial del próximo 7 de noviembre en Baradero, una jornada que fue concebida para discutir la situación económica, la realidad política y las estrategias de reconstrucción partidaria, pero que terminó convirtiéndose en el centro de un enfrentamiento entre las principales corrientes del radicalismo. Mientras un sector de la Mesa Ejecutiva de la Convención Provincial cuestiona la legitimidad institucional de la convocatoria, los espacios que respaldan al presidente del organismo, Pablo Nicoletti, ratificaron la realización del encuentro y denunciaron maniobras destinadas a obstaculizar el funcionamiento de las estructuras partidarias.
La tensión quedó expuesta mediante dos documentos que circularon en las últimas horas y que muestran posiciones enfrentadas sobre la conducción de la Convención, los mecanismos de toma de decisiones y la participación de las distintas expresiones internas en la organización de las actividades partidarias.
En el primero de ellos, integrantes de la Mesa Ejecutiva expresaron su "profunda preocupación y rechazo" ante lo que definieron como una modalidad de conducción autoritaria, unilateral, antidemocrática e inconsulta por parte de Nicoletti. Además, comunicaron que desconocen el carácter institucional del acto convocado en Baradero, al considerar que las decisiones adoptadas no reflejan la voluntad colectiva del organismo.
Los firmantes recordaron que la Convención Provincial constituye un órgano colegiado, integrado por representantes de diferentes sectores del radicalismo bonaerense, y sostuvieron que su presidencia no puede atribuirse facultades ilimitadas ni reemplazar las decisiones del conjunto mediante determinaciones personales o sectoriales. El cuestionamiento introduce una discusión sobre la legitimidad de la convocatoria, aunque no implica por sí mismo su suspensión. De hecho, los organizadores mantienen la programación y ratificaron públicamente su intención de realizar la actividad.
La reacción llegó desde Futuro Radical y Evolución, sectores que respaldan la conducción de la Convención y que difundieron un documento político fechado el 29 de octubre, en el que defendieron la legitimidad del organismo y cuestionaron duramente al espacio Adelante.
"La Convención Provincial funciona. Se constituyó con legitimidad, puso en marcha sus comisiones y convocó al Encuentro Provincial del 7 de noviembre en Baradero", señalaron, al reivindicar la convocatoria como la primera jornada de trabajo territorial de esta etapa institucional.
El documento sostiene que más de la mitad de los convencionales se inscribieron para participar en las comisiones, junto con afiliados, intendentes, legisladores y autoridades partidarias de distintos puntos de la provincia, una participación que sus impulsores presentan como evidencia del interés por recuperar la actividad política del radicalismo. Sin embargo, el tono del pronunciamiento se endurece al referirse a Adelante, sector al que acusan de intentar deslegitimar decisiones adoptadas por organismos que no controla.
"Un órgano que no conducen, lo quieren avasallar y romper", afirmaron, y consideraron que esas prácticas se repiten desde hace años dentro de la UCR, provocando bloqueos, divisiones y enfrentamientos que, según su interpretación, contribuyeron al distanciamiento del partido respecto de la sociedad.
"Esta vez no va a pasar. No vamos a dejar que se lleven puesto al radicalismo ni a sus instituciones", advirtieron, al tiempo que convocaron a defender el trabajo de los convencionales, la participación de los afiliados y la continuidad institucional del organismo.
Pese a las objeciones, la organización del encuentro mantiene su convocatoria bajo la consigna "Pensar la Provincia. Construir una alternativa nacional", con una programación que combina debates sobre la situación económica, el escenario político y la experiencia de gestión de los gobiernos municipales radicales.
La actividad está prevista para el sábado 7 de noviembre en el Club Sportivo de Baradero, ubicado en la intersección de las avenidas San Martín y Rodríguez. La acreditación comenzará a las 9.30, mientras que a las 10.30 se realizará la presentación de las comisiones de trabajo de la Convención Provincial.
A las 12 tendrá lugar un panel económico a cargo del economista Daniel Artana, una de las figuras anunciadas para aportar una mirada sobre los desafíos económicos del país y su incidencia en la provincia de Buenos Aires.
Después de un receso previsto para las 13, las actividades se retomarán a las 13.45 con un panel de análisis político que tendrá como expositora a Lara Goyburu, directora de Management & Fit. La participación de la analista incorpora a la jornada una instancia de reflexión sobre el escenario político y las perspectivas de reorganización de las fuerzas partidarias.
A las 14.45 está programado el Foro de Intendentes, con un panel dedicado a la gestión municipal. Se trata de uno de los espacios relevantes de la convocatoria, teniendo en cuenta el peso territorial que conservan los gobiernos locales radicales en distintos distritos del interior bonaerense y su importancia para cualquier estrategia de reconstrucción partidaria.
El cierre institucional se realizará a las 15.30, con la participación de autoridades provinciales y del presidente del Comité Nacional de la UCR, Leonel Chiarella, cuya presencia fue anunciada en el programa oficial.
La convocatoria busca reunir así a convencionales, dirigentes, autoridades y representantes territoriales para discutir propuestas y fortalecer la organización partidaria, aunque el enfrentamiento por su legitimidad amenaza con condicionar el clima político de la jornada.
La disputa se produce en un momento particularmente sensible para el radicalismo bonaerense, atravesado por diferencias sobre su organización interna, su identidad política y la estrategia de alianzas que deberá adoptar frente al próximo proceso electoral.
El documento de Futuro Radical y Evolución plantea expresamente la necesidad de construir "gobernabilidad y una nueva mayoría" que permita fortalecer al partido y tomar decisiones de cara a 2027. También anticipa la intención de trasladar ese mismo espíritu de reorganización al Comité Provincia, con el propósito de consolidar una estructura movilizada, abierta y presente en los distritos bonaerenses. Desde esa perspectiva, la Convención aparece como una herramienta para recuperar iniciativa política y ampliar el debate más allá de las disputas entre dirigentes. El texto incluso advierte que, en un contexto económico y social complejo, los bonaerenses esperan respuestas sobre sus problemas cotidianos antes que nuevas discusiones internas del radicalismo.
Del otro lado, los integrantes de la Mesa Ejecutiva que impugnan la actuación de Nicoletti ubican el conflicto en el terreno de las garantías institucionales y sostienen que ninguna estrategia de reconstrucción puede avanzar mediante decisiones que consideran inconsultas.
Ambas posiciones coinciden en reivindicar la institucionalidad partidaria, pero difieren profundamente respecto de quién representa esa legitimidad y cuáles son los mecanismos válidos para ejercerla.
Ese contrapunto refleja una dificultad que la UCR bonaerense arrastra desde hace tiempo: la convivencia de corrientes que comparten una identidad histórica, pero mantienen diferencias sobre los liderazgos, la distribución de responsabilidades y el rumbo electoral.