El diputado bonaerense Fabián Luayza, integrante del bloque Nuevos Aires, cuestionó duramente al presidente Javier Milei por sus recientes expresiones contra periodistas y trabajadores de prensa, y presentó un proyecto de repudio en la Cámara de Diputados provincial al considerar que las descalificaciones provenientes del máximo nivel del Poder Ejecutivo representan un problema para la convivencia democrática.
La iniciativa surgió después de la participación del mandatario en una actividad organizada por la Fundación Faro, donde realizó cuestionamientos a profesionales de la comunicación que habían informado sobre el denominado caso $LIBRA.
Según señaló el legislador, durante su intervención Milei acusó a periodistas de actuar de manera corrupta y utilizó expresiones agraviantes que incluyeron referencias a que determinadas personas debían ser “quemadas en la hoguera”.
Luayza consideró que ese tipo de manifestaciones no pueden naturalizarse como parte de la discusión política, especialmente cuando provienen del Presidente de la Nación y están dirigidas contra quienes ejercen tareas de información e investigación periodística.
En el proyecto presentado ante la Legislatura bonaerense, el diputado recordó que la libertad de expresión y de prensa constituye uno de los pilares del sistema republicano y que su protección está contemplada tanto en la Constitución Nacional como en los tratados internacionales de derechos humanos.
En particular, hizo referencia a los artículos 14 y 32 de la Constitución y al artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establecen garantías vinculadas con la libertad de expresión.
Para el legislador, los cuestionamientos a la prensa pueden formar parte del debate público, pero no justifican las amenazas simbólicas, los agravios personales ni las expresiones que promueven un clima de hostilidad hacia quienes sostienen posiciones críticas.
“No es un hecho que se puede dejar pasar como si nada. Es claro que no se puede tolerar la violencia en la vida política y mucho menos desde el poder”, sostuvo.
Luayza también planteó que el ejercicio del poder implica responsabilidades particulares en el uso del lenguaje público y que la confrontación permanente con quienes piensan diferente puede deteriorar las condiciones necesarias para el debate democrático.En ese sentido, reivindicó la tolerancia política, el diálogo institucional y el respeto por las diferencias como valores construidos a lo largo de la recuperación democrática argentina.
“No se puede permitir que el Presidente no controle sus impulsos violentos. Que alguien ayude al Presidente y le diga que no puede seguir agrediendo”, expresó.