El llamado de Raúl Alfonsín a reconstruir la Argentina sobre las bases de la unión nacional, la justicia y la libertad volvió a circular entre dirigentes y militantes radicales, al cumplirse 43 años de uno de los discursos emblemáticos de su campaña presidencial de 1983. La evocación recuperó un mensaje pronunciado en la antesala del final de la última dictadura militar, cuando la recuperación de las instituciones democráticas concentraba las expectativas de una sociedad atravesada por el terrorismo de Estado.
Entre las publicaciones que recordaron aquella intervención estuvo la de Diego Garciarena, quien compartió un fragmento acompañado por la fecha “26 de octubre de 1983”. El registro remite a una de las marcas más reconocibles de la campaña alfonsinista: la apelación al Preámbulo de la Constitución Nacional como expresión de un proyecto colectivo.
“Será el esfuerzo de todos, absolutamente de todos los argentinos”, afirmaba Alfonsín en el discurso, con una convocatoria que buscaba superar las pertenencias partidarias y reunir a la sociedad alrededor de la reconstrucción democrática.
El Preámbulo como compromiso político
En aquella intervención, el entonces candidato de la Unión Cívica Radical presentaba las palabras de la Constitución como “un rezo laico y una oración patriótica”. Frente a la pregunta sobre hacia dónde marchaban y por qué luchaban quienes acompañaban su propuesta, encontraba la respuesta en los objetivos fundacionales del país.
“Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad” eran los principios que Alfonsín recuperaba para darle sentido a esa movilización.
La referencia constitucional se convirtió en un símbolo de una campaña que vinculó la salida de la dictadura con la recuperación del Estado de derecho y la participación ciudadana. La democracia aparecía, en esas palabras, como una tarea compartida que requería el compromiso de toda la sociedad.
A 43 años, la circulación del discurso entre la militancia radical volvió a poner en primer plano ese llamado. La evocación recuperó tanto la figura de Alfonsín como una idea central de su mensaje: que la unión nacional debía construirse alrededor de la justicia, el bienestar general y una libertad capaz de alcanzar a las generaciones presentes y futuras.