lunes 19 de octubre de 2026
- Edición Nº2875

Provincia

TRANSPORTE

Colectivos en crisis en el AMBA: 104 líneas reducen sus servicios nocturnos

14:43 | Las empresas que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense comenzaron a recortar progresivamente sus frecuencias ante un desfasaje financiero que estiman en $40.000 millones. Reclaman al Gobierno nacional una actualización de los ingresos y advierten que los problemas podrían profundizarse.



Viajar en colectivo durante la noche en el Área Metropolitana de Buenos Aires comienza a convertirse en una dificultad todavía mayor para miles de trabajadores, estudiantes y usuarios que dependen del transporte público para regresar a sus hogares. Desde este lunes 19 de octubre, las empresas que operan 104 líneas de jurisdicción nacional iniciaron una reducción progresiva de sus frecuencias nocturnas, en medio de un conflicto por el financiamiento del sistema que vuelve a colocar a los pasajeros frente a las consecuencias de las disputas económicas entre el sector empresario y el Gobierno de Javier Milei.

La medida alcanza a los servicios que conectan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con distintos municipios del conurbano bonaerense y responde, según denunciaron las cámaras empresarias, a un desequilibrio financiero acumulado de aproximadamente $40.000 millones entre junio y octubre. Las compañías aseguran que los ingresos reconocidos por el Estado no acompañaron el incremento de los costos operativos y que, ante la falta de respuestas concretas, comenzaron a ajustar la cantidad de unidades disponibles durante los horarios de menor circulación.

Aunque el recorte no implica la suspensión total de las líneas alcanzadas, sí anticipa mayores intervalos entre los colectivos y una menor disponibilidad de servicios nocturnos. La implementación será escalonada y dependerá de la situación económica de cada empresa, por lo que las modificaciones podrían variar según los recorridos y los horarios.

Un ajuste que golpea a quienes dependen del transporte público

La reducción de frecuencias tiene un impacto que excede las estadísticas del transporte. Para quienes trabajan en horarios rotativos, cumplen turnos nocturnos, estudian hasta tarde o realizan tareas de cuidado, disponer de menos colectivos significa prolongar los tiempos de viaje y enfrentar mayores dificultades para llegar a destino.

La situación también pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes no cuentan con alternativas de movilidad, especialmente en zonas del conurbano donde el colectivo constituye el principal vínculo con los centros de empleo, las instituciones educativas y los servicios de salud.

Desde las cámaras empresarias sostienen que la decisión responde a la imposibilidad de mantener la regularidad habitual con los recursos disponibles. Según explicaron, el incremento del combustible, los salarios, el mantenimiento y la renovación de las unidades profundizó las dificultades financieras, mientras las compensaciones estatales y los ingresos tarifarios no alcanzan, de acuerdo con sus cálculos, para cubrir los gastos.

Las reuniones mantenidas con la Secretaría de Transporte de la Nación tampoco habrían permitido alcanzar una solución que modifique ese escenario, por lo que las compañías optaron por iniciar una reducción progresiva de los recorridos nocturnos.

Un desfasaje de $40.000 millones y un boleto que no cubre los costos

El principal argumento presentado por el sector empresario es la diferencia entre los recursos previstos para el funcionamiento del transporte y los montos efectivamente reconocidos durante los últimos meses.

De acuerdo con las estimaciones difundidas por las cámaras, ese desfasaje alcanzó los $40.000 millones entre junio y octubre, una cifra que consideran incompatible con la continuidad de las frecuencias habituales.

Las compañías también señalaron que el boleto mínimo de las líneas nacionales permanece en $742,81 desde mayo, mientras que el costo técnico estimado de cada viaje, sin subsidios, asciende a $2.494,13.

La diferencia alcanza así los $1.751,32 por pasajero, aunque ese cálculo no equivale necesariamente al déficit de cada viaje, ya que el esquema de financiamiento del sistema incluye compensaciones estatales y otros ingresos.

Para las empresas, el problema radica en la falta de actualización de esos recursos frente al aumento de los costos de funcionamiento, una situación que, advierten, compromete la prestación regular del servicio.

La reducción anunciada comprende servicios de jurisdicción nacional que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el territorio bonaerense.

De acuerdo con el listado difundido por las cámaras empresarias, las líneas alcanzadas son:

1, 2, 8, 9, 10, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 24, 28, 29, 31, 32, 33, 37, 41, 45, 46, 49, 51, 53, 55, 56, 57, 59, 60, 63, 67, 70, 71, 74, 75, 78, 79, 80, 85, 86, 87, 88, 91, 92, 93, 95, 96, 97, 98, 100, 101, 103, 105, 110, 111, 113, 114, 117, 119, 123, 124, 126, 127, 128, 129, 130, 133, 134, 135, 136, 140, 143, 145, 146, 148, 150, 152, 153, 154, 158, 159, 160, 161, 163, 164, 166, 168, 169, 172, 174, 176, 177, 178, 179, 180, 181, 182, 184, 185, 188, 193, 194 y 195.

No todas las líneas experimentarán necesariamente la misma reducción ni en idénticos horarios, ya que la aplicación concreta dependerá de la organización de los servicios y los recursos disponibles en cada compañía.

3