Ante un auditorio colmado en el Centro Municipal de Arte, la intendenta de Avellaneda, Magdalena Sierra, presentó el Plan Hídrico 2026-2027, un programa integral para mejorar el escurrimiento del agua y disminuir el riesgo de inundaciones en el partido.
El plan, financiado con fondos propios por más de $25.000 millones, prevé un alcance territorial del 20,83% del distrito y beneficiará de forma directa a 64.309 vecinos. El objetivo central es que el agua de lluvia ingrese más rápido a los desagües, circule con mayor fluidez y llegue al Río de la Plata.
Tres ejes y alerta las 24 horas
La estrategia se estructura en tres líneas de trabajo: obras de saneamiento con más de 15 intervenciones pluviales y nuevos conductos en puntos críticos; refuerzo de limpieza y mantenimiento del sistema pluvial en 20.750 metros lineales; y trabajos complementarios en los canales Santo Domingo y Sarandí.
Este último punto incluye limpieza preventiva, retiro de residuos, intervención periódica de los márgenes y trabajo articulado con cooperativas y áreas municipales. Además, se incorporará un Sistema de Alerta Temprana que monitoreará durante las 24 horas los niveles de agua en los canales Sarandí y Santo Domingo y en el Río de la Plata, para anticipar crecidas y activar respuestas.
"Hoy contamos con mejores herramientas para anticipar escenarios. La ciudad que preparamos para determinadas condiciones necesita nuevas obras y ampliaciones para adaptarse a los desafíos climáticos actuales", afirmó Sierra durante el anuncio.
La herencia hídrica y el desafío climático
La presentación incluyó un repaso histórico de las inundaciones que marcaron al distrito en 1958, 1967, 1979, 1982, 1985 y 1989, y del crecimiento de la infraestructura. Según se detalló, hasta 1991 Avellaneda tenía 128 kilómetros de desagües y 5.124 sumideros. Entre 1991 y 2025 se sumaron 94 kilómetros de red, 4.262 sumideros y 11 estaciones de bombeo. "Más de cuatro de cada diez metros de la red actual se construyeron en ese período", destacaron.
Sierra recordó que ese trabajo fue impulsado inicialmente por el ingeniero Jorge Ferraresi desde 1991 y continuado a partir de 2009. "Jorge Ferraresi nos acostumbró a planificar", señaló.
La intendenta también explicó las condiciones particulares del distrito: ubicado sobre la costa del Río de la Plata, sufre el efecto de la sudestada que eleva el nivel del río y el Riachuelo e impide la salida del agua. Además, Avellaneda es el punto final de tres cuencas: el Riachuelo, que trae agua de 14 municipios y CABA, y los arroyos Sarandí y Santo Domingo, que recogen la lluvia de casi 240 km2 compartidos con Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Quilmes, Florencio Varela y Presidente Perón.
En ese marco, remarcó el contexto climático actual, con lluvias más intensas y frecuentes y la incidencia de El Niño. "El cambio climático llegó para quedarse", sostuvo.
Obras, mantenimiento y diagnóstico territorial
Sobre la operatividad del plan, la jefa comunal detalló que la limpieza y desobstrucción de sumideros, bocas de tormenta, cámaras y conductos busca que el sistema opere al 100% de su capacidad, con remoción de sedimentos, residuos y raíces e intervenciones programadas según antecedentes de anegamiento.
El diagnóstico que sustenta las obras se construyó a partir de reclamos vecinales, cámaras de seguridad, imágenes de dron e informes de instituciones locales, bomberos y escuelas.
"En Avellaneda tenemos una gestión fuerte que se ocupa y planifica desde hace años. El recurso propio se invierte en sus vecinos y vecinas", afirmó. Y cerró: "Este plan da continuidad a un trabajo de décadas y se apoya en la infraestructura que Avellaneda construyó con sus vecinos, sus trabajadores y sus equipos técnicos. Nuestra tarea es cuidar esa base, reforzar los sectores que lo necesitan y preparar la ciudad frente a condiciones exigentes".
Del acto participaron el presidente de la Autoridad del Agua bonaerense, Damián Costamagna; la diputada provincial Romina Barreiro; el presidente del Concejo Deliberante, Hugo Barrueco; funcionarios municipales, representantes de instituciones, escuelas y bomberos voluntarios.