Entrar al negocio de la carne desde una computadora, participar de la cría de animales o de una exportación y recibir una renta sin tener campo propio: esa fue la propuesta con la que Surmax buscó acercarse a pequeños y medianos ahorristas. La plataforma presentada en 2022 permitía elegir proyectos, distribuir el dinero y seguir los vencimientos. Cuatro años después, los reclamos por recuperar inversiones y la crisis del frigorífico American Meat, promocionado como parte de aquel esquema productivo, ponen bajo otra luz esas promesas y un neo esquema Ponzi que suma damnificados a diario.
La contradicción sigue a la vista. Al momento de esta consulta, la página de Surmax mantiene una sección de inversiones con proyectos de engorde, locales Beef Club y expansión comercial. Allí presenta su participación en toda la cadena de la carne como una forma de reducir riesgos y ofrece gestionar aportes mediante fideicomisos. Esa vidriera convive con antecedentes públicos de incumplimientos y con ahorristas que buscan recuperar su dinero.
Cuando el problema dejó de ser la rentabilidad
El 23 de enero de 2026, una investigación de Matías Longoni en Bichos de Campo advirtió que empresas vinculadas al esquema acumulaban cheques rechazados por $2.886 millones y compromisos bancarios incumplidos por otros $7.147 millones, según los registros del Banco Central relevados por ese medio. Son cifras correspondientes a aquella publicación, no un balance actualizado a octubre.
La investigación también describió propuestas que promocionaban utilidades de hasta el 70% anual en pesos y alternativas en dólares para distintas etapas del negocio ganadero. La alerta apuntaba a la coexistencia de esas ofertas con dificultades financieras que ya se manifestaban en los pagos.
En septiembre, el mismo medio informó que al menos unos 40 inversores habían contactado a dos estudios de abogados para intentar recuperar fondos. También recogió una explicación de Omar De Lucca, referente financiero de Surmax, que atribuía las demoras a una adecuación de tasas al contexto económico y al crecimiento de las unidades de negocio, sin embargo, hasta la fecha no existe una respuesta ni un cronograma verificable de devolución para cada afectado.
El costo también llegó a los trabajadores
La crisis tuvo un impacto directo en Cacharí, partido bonaerense de Azul, donde funciona American Meat. El 27 de agosto, LA NACION informó que entre 80 y 90 puestos de trabajo estaban comprometidos y que, después de un acuerdo para pagar parte de los salarios atrasados y retomar la actividad, numerosos operarios no pudieron ingresar a la planta. Los trabajadores denunciaron despidos encubiertos y reclamaron la intervención del Ministerio de Trabajo. “La gente trabajó toda la quincena y no cobró nada. O sea, no tiene ni para comer”, señaló a ese diario Miguel Ángel Otero, referente del Sindicato de la Carne.
La cobertura consignó una deuda financiera informada de aproximadamente $4.450 millones y una calificación crediticia de alto riesgo para el frigorífico. El 21 de septiembre, Bichos de Campo reportó que la planta había dejado de operar y que unas 80 personas se habían quedado sin trabajo. Detrás de las proyecciones comerciales aparecía así una urgencia concreta: familias que dependían de salarios que no llegaban.
Los nombres detrás de las sociedades
Los registros societarios permiten precisar una parte del entramado. Un aviso del Boletín Oficial del 14 de agosto de 2025 informó que Marcelo Fabián Manes había transferido 400.000 acciones de Agropecuaria Surmax a Tanagildo Aguiar Feres Junior. Con esa operación, Feres Junior quedó con el 80% del capital y Omar Antonio De Lucca con el 20% restante.
El mismo documento registró la designación de Feres Junior como presidente y de Sandra del Carmen Palacios Bolaños como directora suplente, en reemplazo de las autoridades anteriores.
Otros avisos documentan la constitución de Surmax Holding en diciembre de 2025, con Feres Junior y Palacios Bolaños como socios, y cambios en Beef Club Premium: una publicación de abril de 2026 consignó que Sandra del Carmen Palacios de Feres asumió la gerencia titular y Feres Junior pasó a la suplencia.
Estos movimientos permiten identificar participaciones y cargos, pero no prueban por sí solos un vaciamiento ni permiten atribuir automáticamente las obligaciones de una firma a todas las demás. La distinción importa en un caso donde las marcas, las sociedades y los vehículos de inversión aparecen entrelazados en la presentación comercial.
Una oferta abierta y respuestas pendientes
En su sitio, Surmax reconoce que los negocios están sujetos a riesgos operacionales y financieros, aunque sostiene que su modelo productivo permite mitigarlos. Mantiene, además, canales para consultar por proyectos. La continuidad de esa oferta vuelve centrales preguntas que la publicidad no resuelve: qué respaldo tiene cada inversión, cómo se atenderán los vencimientos y qué plazos concretos existen para devolver los aportes reclamados
Las fuentes consultadas documentan conflictos laborales, antecedentes financieros y reclamos de inversores; no permiten afirmar que exista una condena penal por estafa. Lo que sí muestran es un cambio profundo en la preocupación de quienes confiaron en el negocio: para los ahorristas que reclaman, la discusión ya no pasa por cuánto puede rendir la carne argentina, sino por cuándo podrán recuperar su dinero -si es que lo pueden recuperar-.