Marcelo Peretta, titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos y autor de "El derecho a elegir tu sindicato", planteó en un texto escrito para la Universidad del CEMA cuál debería ser el rol de los gremios en 2026.
Para el dirigente, el sindicato ya no puede limitarse a organizar paros, administrar la obra social, recaudar cuotas o negociar paritarias. Sostuvo que debe convertirse en una organización que proteja el empleo, mejore las competencias laborales y facilite el progreso profesional.
"El sindicato de 2026 tiene que convertirse en una organización que proteja el empleo, mejore las competencias laborales y facilite el progreso profesional", definió.
"El sindicato del futuro no puede vivir solamente de administrar conflictos, debe contribuir a crear oportunidades", afirmó.
Un diagnóstico crítico
En su diagnóstico, advirtió que 9 millones de argentinos sobreviven con changas, que solo 6 millones de trabajadores están registrados y que entre 2024 y 2026 se perdieron 370 mil trabajos formales.
"Se perdieron 370 mil trabajos registrados entre 2024 y 2026, eso no es modernización laboral, es una catástrofe", señaló.
Comparó que en 1976 había 3% de desocupados y 6% de pobres, frente al 15% y 50% actuales, y consideró que el sindicalismo también es responsable de esa decadencia.
Señaló que hoy hay 3300 organizaciones gremiales pero las decisiones se concentran en unas 500 estructuras tradicionales grandes, y cuestionó que la política legisle para ese sector.
"No cuestiono la antigüedad de los dirigentes, es igual en la política y en el empresariado. Cuestiono la falta de preparación para el cargo y sus malas prácticas, como robar afiliados pertenecientes a otra actividad o coimear ministros para que les limpien la cancha", apuntó.
Universidades y el futuro del trabajo
En otro tramo, cuestionó a los sindicatos universitarios y al sistema actual de la universidad pública. Sostuvo que no puede ser libre y gratuita a la vez, sino que debe ser restricta y gratuita para usar bien los fondos, o libre y arancelada para sostener su funcionamiento.
"La universidad no puede ser libre y gratuita. O es restricta y gratis, para usar bien los fondos aportados por los que tributan, o es libre y arancelada, porque hay que pagar sueldos, comprar libros y mantener aulas", afirmó.
"El derecho a estudiar existe, lo que no existe es el almuerzo gratis. Raro que los universitarios no comprendan algo tan obvio", agregó.
De las tres P a las tres C
Como propuesta, rechazó la dicotomía entre defender trabajadores o empresarios y reivindicó la Confederación de Trabajadores y Empleadores que impulsa.
"No alcanza con abaratar el despido si no conseguimos que sea conveniente contratar", aseguró.
"Sin empresas no hay empleo. Sin trabajadores no hay producción. Sin competencia no hay libertad. Y sin libertad sindical no hay modernización laboral", definió.
En ese marco, consideró insuficiente la ley 27.802 si no se acompaña de una reforma sindical basada en el derecho a elegir el sindicato. Propuso dejar el modelo de las tres P, de personería, plata y patota, para pasar al modelo de las tres C: competir, conquistar y conciliar.
"El buen sindicato no es el que más paros hace, es el que contribuye a que las empresas crezcan y consigue que sus trabajadores progresen", sostuvo.
También advirtió que las plataformas digitales deben respetar la legislación laboral y no usar la innovación como excusa para precarizar, y señaló que el sector más beneficiado por la tecnología tiene a los trabajadores más precarizados.
Defensa del modelo sindical
Por último, rechazó el clima antisindical y defendió la cuota solidaria como pago por el beneficio del convenio, y cerró con la consigna de salir del sindicalismo analógico de 1945 para llevarlo al 2045.
"Con todos sus defectos los sindicatos son lo mejor para el trabajador porque lo protegen y negocian salarios que mantienen el poder adquisitivo. Siempre es mejor estar bajo convenio que monotributando", concluyó.