El acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza enfrenta una discusión que toca el principal sostén territorial del partido amarillo: sus intendencias. Mientras Cristian Ritondo busca que cualquier negociación hacia 2027 incluya al conjunto de la fuerza y reconozca a sus gobiernos municipales, el espacio que conduce Sebastián Pareja rechaza garantizar candidaturas de antemano y pretende disputar la representación en cada distrito.
La voluntad de reeditar el entendimiento de 2025 convive así con una pelea por quién tendrá la última palabra sobre los nombres, las listas y la continuidad de los equipos locales. Para el PRO, negociar por separado debilita su posición; para los libertarios, preservar automáticamente los lugares de sus aliados limita la expansión de su propia estructura.
Ritondo busca cerrar la puerta a los acuerdos individuales
La posición del PRO quedó resumida en una consigna surgida de las conversaciones entre la conducción partidaria y los intendentes:
“Si está el PRO, tiene que estar todo el PRO, no solo algunos”.
El planteo apunta a evitar que los vínculos personales de algunos dirigentes con el Gobierno nacional deriven en acuerdos particulares que condicionen al resto. Las relaciones con LLA son diferentes según el municipio: mientras algunos jefes comunales mantienen un trato fluido, otros enfrentan disputas por candidaturas, lugares en los concejos deliberantes y participación en actividades políticas.
En Bahía Blanca, la exclusión de Gisela Caputo, presidenta del Concejo Deliberante y dirigente cercana a Ritondo, de parte de las actividades durante una visita de Javier Milei expuso esas tensiones.
Para ordenar el armado, el PRO profundizará las reuniones seccionales acordadas en el encuentro de intendentes de Vicente López. Ritondo concentrará la información sobre las conversaciones nacionales y los referentes territoriales buscarán coordinar posiciones, una estrategia que también alcanzará eventuales negociaciones con el radicalismo y otros espacios.
Mar del Plata, la sucesión que pone a prueba la alianza
La disputa encuentra uno de sus escenarios más concretos en General Pueyrredón. Pareja sostuvo que no imagina al distrito gobernado por otro signo político que no sea el de La Libertad Avanza, una definición que presiona sobre la sucesión de Guillermo Montenegro.
Tras su regreso a la intendencia, luego de solicitar una licencia extraordinaria en el Senado provincial, el futuro político de Montenegro quedó nuevamente ligado a la discusión municipal. Según el escenario descripto en el material difundido, no podría acceder a otro mandato consecutivo bajo las reglas actuales.
En el armado libertario comenzaron a circular los nombres de Alejandro Carrancio, cercano a Pareja, y Daniel Scioli, mencionado a partir de propuestas de empresarios locales. Ninguno tiene una candidatura confirmada, pero su aparición muestra que LLA pretende intervenir directamente en la elección del próximo postulante.
Desde sectores vinculados con Montenegro reconocen que la definición deberá discutirse con las conducciones nacionales. La posición atribuida a la Casa Rosada es evaluar postulantes y gestiones sin conceder una continuidad automática al PRO.
La pelea territorial excede a los intendentes
La negociación también alcanza a Pergamino, Zárate y Nueve de Julio, donde existen administraciones vinculadas al PRO, y a distritos gobernados por el peronismo como Bahía Blanca, Tigre, San Martín y La Matanza, en los que ambas fuerzas disputan el liderazgo opositor.
Además de las candidaturas a intendente, están en juego los lugares para concejales y legisladores provinciales. Por eso, la discusión sobre el reconocimiento a los gobiernos municipales forma parte de una negociación más amplia sobre cuánto espacio conservará cada partido.
A ese escenario se agrega la incertidumbre sobre las PASO. Mientras el Gobierno nacional impulsa su eliminación, sectores bonaerenses habían considerado utilizarlas para resolver competencias internas entre candidatos de una misma alianza.
Santilli y los movimientos en La Plata
En la discusión por la Gobernación, Diego Santilli aparece como una figura de coincidencia entre sectores del PRO y LLA. La diputada provincial Julieta Quintero Chasman, alineada con Ritondo, lo ubicó entre los dirigentes mejor preparados, aunque evitó dar por cerradas las candidaturas.
La legisladora también confirmó conversaciones en La Plata entre referentes amarillos, libertarios, radicales y vecinalistas para construir una alternativa al intendente Julio Alak, y no descartó competir por la jefatura comunal. Esos contactos no implican, por ahora, una negociación orgánica de la UCR bonaerense para incorporarse al frente.
Mientras tanto, Pareja prepara un congreso partidario provincial que podría realizarse a fines de noviembre. El despliegue busca fortalecer la estructura libertaria antes de una negociación en la que el PRO pretende hacer valer sus intendencias y LLA aspira a ampliar su control territorial.