El intendente de Lincoln, Salvador Serenal, marcó un límite claro ante la posibilidad de un acuerdo electoral entre la UCR y La Libertad Avanza. En diálogo con La Posta Radio, el jefe comunal radical aseguró que hoy “se hace difícil” pensar en un entendimiento con el oficialismo nacional.
Coincidencia fiscal, pero con reparos
Serenal no negó puntos de contacto con el gobierno de Javier Milei en la necesidad de ordenar las cuentas del Estado. “El tema fiscal es obvio que tenía que tener un control”, dijo, aunque aclaró que el objetivo no puede justificar cualquier método: “Muchas veces hay que ver la forma”.
El límite en discapacidad y obra pública
El punto más crítico para el linqueño pasa por el área de discapacidad. Si bien consideró que el Estado debe auditar para evitar abusos, advirtió que esa revisión no puede derivar en la quita de derechos. “Puede que haya auditoría, sí, pero no saques el beneficio del derecho adquirido”, remarcó.
En la misma línea, defendió la obra pública como motor de la actividad económica y del empleo, un esquema que la gestión libertaria decidió paralizar a nivel nacional. “No compartimos que no haya obra pública, porque mueve económicamente a un país”, sostuvo, aunque aceptó que deben existir controles estrictos si hay sospechas de corrupción.
Cuestionamiento al estilo de liderazgo
Finalmente, el intendente apuntó contra el estilo de conducción de la Casa Rosada y pidió un cambio de paradigma en el liderazgo político. “Necesitamos líderes con autoridad y no con autoritarismo”, afirmó, y advirtió que el país va de un extremo a otro y en el medio siempre terminan golpeados la clase media y los trabajadores.
Con estas definiciones, Serenal dejó expuesta la tensión interna que atraviesa al radicalismo: acuerdo fiscal sí, pero con fuertes diferencias en materia social, en el rol del Estado y en la forma de construir poder.