jueves 01 de octubre de 2026
- Edición Nº2857

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La nueva vida de Marcos, exparticipante de Bake Off: de las cocinas a emigrar a un pueblo de 4.000 habitantes en Noruega

14:24 | El argentino que pasó por el reality de cocina dejó el país después de la pandemia y recorrió distintos lugares de Europa. Vivió en Noruega, Alemania e Italia y actualmente está radicado en Dinamarca, donde asegura que encontró estabilidad económica y una nueva forma de ahorrar.



Hace siete años, Marcos Perrén llevaba una vida muy diferente a la actual. Tenía su emprendimiento de tortas, estaba cerca de su familia y sus amigos y había encontrado una rutina que lo hacía feliz. Sin embargo, sentía que había algo que todavía necesitaba hacer: conocer el mundo y animarse a salir de su zona de confort.

El argentino, que en 2020 participó de Bake Off Argentina, finalmente tomó una decisión que cambiaría por completo su vida. Después de la pandemia emigró a Europa y comenzó un recorrido que lo llevó por distintos países, trabajos y ciudades.

Noruega fue su primera gran experiencia como emigrante. Después llegaron Alemania e Italia y, finalmente, Dinamarca, donde actualmente vive junto a su pareja, Ariana.

De participar en Bake Off a emigrar a Europa: la historia de Marcos Perrén

Marcos se hizo conocido en Argentina por su participación en Bake Off Argentina, reality gastronómico en el que mostró sus habilidades en la pastelería.

Por aquel entonces también tenía su propio emprendimiento de tortas, que funcionaba bien y le permitía llevar una vida que, según cuenta, disfrutaba. Pero con el tiempo empezó a crecer en él la necesidad de viajar y conocer otros lugares.

La posibilidad de emigrar apareció después de la pandemia. Con la decisión tomada, dejó atrás a su familia, sus amigos y su emprendimiento para comenzar una nueva etapa en Europa. Su primer destino fue un pequeño pueblo de Noruega de aproximadamente 4.000 habitantes.

“Si alguien me decía hace siete años que iba a terminar viviendo en el otro continente, no lo hubiese creído”, contó al recordar el cambio que significó abandonar aquella vida para instalarse en Europa.

La llegada no fue sencilla. No conocía a nadie, todavía no dominaba el idioma y hasta había algo tan cotidiano como la nieve que era completamente nuevo para él. Sin embargo, comenzó a trabajar y poco a poco logró adaptarse. También empezó a recorrer los alrededores y encontró una isla que, con el tiempo, se convertiría en uno de sus lugares favoritos.

Vivir en un pueblo de 4.000 habitantes: así es el presente de Marcos en Noruega

La experiencia en aquel pequeño pueblo noruego fue el comienzo de una etapa marcada por el trabajo y los viajes. Marcos tenía un objetivo muy concreto: cumplir el sueño de asistir a un Mundial de fútbol. Para conseguirlo, llegó a trabajar alrededor de 250 horas mensuales y logró alcanzar ingresos cercanos a los 5.000 dólares por mes.

El esfuerzo tuvo un propósito. Finalmente pudo viajar al Mundial y cumplir uno de los grandes sueños que se había propuesto cuando decidió emigrar. Pero después de ese viaje tuvo que volver a empezar prácticamente desde cero.

Se mudó a Bergen, consiguió un nuevo empleo y llegó a convertirse en jefe de cocina. Parecía haber encontrado estabilidad, pero una situación inesperada volvió a cambiar sus planes: su visa llegó a su fin.

La necesidad de buscar un nuevo destino lo llevó entonces a Alemania. Allí consiguió trabajo en un parque de diversiones, tenía un buen salario y una casa que le gustaba. Sin embargo, una discusión con su jefa marcó un punto de inflexión.

egún contó, después de aquel episodio entendió que ese lugar no era para él. Renunció y comenzó nuevamente un período de incertidumbre. En lugar de regresar definitivamente a Argentina, decidió recordar el motivo por el que había emigrado: viajar y conocer el mundo.

Así comenzó un extenso recorrido por Europa. Pasó aproximadamente un mes viajando por distintos países y luego dedicó otros tres meses a recorrer España. Su objetivo era conocer el país prácticamente por completo y, según relató, estuvo muy cerca de conseguirlo.

De Alemania a Italia: el sueño de conseguir la ciudadanía italiana

Después de sus viajes, Marcos regresó temporalmente a Argentina para reencontrarse con su familia y sus amigos y recuperar energías. Pero la pausa duró poco.

Con la decisión de continuar su experiencia europea, volvió a Alemania para completar el período que le quedaba de su visa. Una vez terminada esa etapa, recibió una propuesta que lo llevó nuevamente al país donde había comenzado su aventura.

Desde Noruega se contactaron con él para ofrecerle un puesto como encargado de un restaurante, una responsabilidad mayor a la que había tenido durante su primera experiencia en el país.

Aceptó y regresó con un objetivo económico muy concreto: juntar el dinero necesario para dar otro paso importante en su proyecto de vida. El siguiente destino sería Italia.

Marcos había iniciado los trámites para obtener la ciudadanía italiana, un proceso que implicó reunir documentación, realizar una importante inversión económica y trasladarse personalmente al país.

Después de terminar la temporada laboral en Noruega, viajó a Italia y llegó a un pequeño pueblo de apenas 300 habitantes, donde comenzó a realizar los trámites. Pero el proceso no terminó como esperaba. La ciudadanía italiana fue rechazada y nuevamente tuvo que replantearse cuál sería su próximo destino.

De la gastronomía en Argentina a una nueva vida en Dinamarca

Después de atravesar diferentes experiencias laborales y migratorias, Marcos terminó llegando a Dinamarca, país en el que actualmente vive junto a su pareja, Ariana. Su realidad laboral también cambió considerablemente.

Según explicó, actualmente trabaja alrededor de 37 horas semanales, unas 160 horas mensuales. La cifra representa una diferencia importante respecto de su experiencia en la gastronomía argentina, donde asegura que era habitual trabajar entre 200 y 220 horas al mes.

Para Marcos, uno de los cambios más importantes está en la relación entre trabajo y vida personal. Cuando quiere incrementar sus ingresos, puede trabajar más durante determinados períodos. Sin embargo, destaca que se trata de una elección y no de una exigencia permanente.

También valora especialmente la posibilidad de desconectarse una vez terminada la jornada laboral. Según su experiencia, fuera del horario de trabajo no existe la misma expectativa de continuar respondiendo mensajes o resolviendo cuestiones laborales.

La historia que comenzó con un argentino que decidió dejar atrás una vida cómoda para conocer el mundo terminó convirtiéndose en un recorrido por varios países europeos y en una nueva forma de entender el trabajo, el ahorro y la vida lejos de Argentina.

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