El Puerto de Bahía Blanca presentó su primera Memoria Ambiental de la Comunidad Portuaria. Detrás del anuncio institucional hay datos concretos sobre cómo operan algunas de las principales empresas del complejo: cuánta energía renovable utilizan, qué hicieron para reducir consumos y polvo, y cómo se controla la calidad del agua. El documento reúne información del Consorcio de Gestión y de nueve compañías: Profertil, Louis Dreyfus Company, Cargill, ADM Agro, Boortmalt, Compañía Mega, Bunge, Terminal Bahía Blanca y Puerto Frío.
Uno de los resultados más precisos es el de Profertil. La empresa informó que en 2024 el 76% de la electricidad que utilizó provino de fuentes renovables. También reportó, a través de su proyecto «La Isla», reducciones del 6% en el consumo de agua, del 24% en electricidad y del 10% en gas natural por tonelada producida. Compañía Mega, por su parte, señaló que abastece la totalidad de sus operaciones con energía renovable.
El polvo de los granos, bajo la lupa
La memoria aborda un problema especialmente sensible para la actividad portuaria: el material particulado que puede generarse durante la carga y el movimiento de granos. Cargill informó que desde comienzos de 2024 utiliza un sistema de supresión de polvo en la carga de buques y que realiza mediciones periódicas de partículas PM10 en el perímetro de su planta. Terminal Bahía Blanca, en tanto, reemplazó más de 30 filtros ciclónicos por filtros de mangas, diseñados para mejorar la retención de partículas.
Estos datos permiten identificar medidas concretas, aunque el seguimiento ambiental exige algo más que enumerar equipos instalados: conocer la evolución de las mediciones y evaluar si las mejoras se sostienen en el tiempo.
Qué se mide en el estuario
El Consorcio informó que utiliza tres boyas ambientales para registrar de forma continua variables del agua, entre ellas temperatura, turbidez, oxígeno disuelto y pH. También realiza controles de aire y ruido en el área portuaria, y monitorea agua y sedimentos vinculados con las obras de dragado. Entre los proyectos anunciados figuran sensores de alerta temprana para detectar hidrocarburos en el agua.
La primera memoria, elaborada con el acompañamiento técnico de la Fundación Valenciaport, ordena información que hasta ahora aparecía dispersa entre empresas y organismos. Su siguiente paso será avanzar hacia una medición conjunta de la huella de carbono del puerto, dentro del grupo de trabajo ECOBAHÍA-PORT, y mantener accesibles los indicadores para que la comunidad pueda seguir los resultados. Allí estará la prueba más importante de esta iniciativa: que la transparencia anunciada permita observar, año tras año, qué mejora y qué problemas persisten