El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el gobierno de Javier Milei contempla un reducido listado de obras para la provincia de Buenos Aires y confirma que la infraestructura bonaerense seguirá lejos de ocupar un lugar prioritario en la distribución de los recursos nacionales.
Entre las intervenciones incorporadas aparecen los denominados “corralitos” ferroviarios, es decir, cerramientos y medidas de protección en sectores próximos a las vías, junto con la continuidad de una travesía urbana y algunas obras específicas.
La nómina contrasta con el peso territorial, demográfico y productivo de Buenos Aires, la provincia más poblada del país y uno de los distritos con mayores demandas en materia vial, ferroviaria, hidráulica y habitacional.
Partidas puntuales y proyectos pendientes
El detalle presupuestario no representa la reactivación general de las obras que quedaron paralizadas desde el comienzo de la administración libertaria. Se trata, en cambio, de intervenciones limitadas dentro de una extensa geografía atravesada por rutas deterioradas, trabajos inconclusos y problemas de conectividad.
Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el gobierno bonaerense reclama la restitución de recursos y la continuidad de proyectos que contaban con financiamiento o convenios firmados con el Estado nacional.
La administración de Axel Kicillof sostiene que la paralización no solamente afecta la calidad de vida de la población, sino también la producción, la seguridad vial y el funcionamiento de las economías regionales.
El ajuste también pasa por la obra pública
La escasa presencia bonaerense en el Presupuesto 2027 responde a la decisión del Gobierno nacional de mantener el equilibrio fiscal mediante una fuerte contracción del gasto.
En ese esquema, la obra pública quedó reducida a un conjunto limitado de proyectos y buena parte de la responsabilidad fue desplazada hacia las provincias y los municipios, cuyos recursos no alcanzan para reemplazar la inversión nacional.
La discusión que comenzará en el Congreso pondrá nuevamente bajo la lupa la distribución territorial de los fondos y el destino de las obras suspendidas. Para Buenos Aires, el proyecto vuelve a dejar una brecha considerable entre las necesidades acumuladas y las partidas que la Nación está dispuesta a liberar.