El Senado bonaerense otorgó media sanción al proyecto que encomienda al Gobierno de Axel Kicillof reclamar una participación efectiva de la provincia de Buenos Aires en el proceso de privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa estatal que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.
La iniciativa, presentada por el presidente del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni, también dispone la creación de una comisión bicameral encargada de seguir cada etapa del procedimiento. Sin embargo, el tratamiento legislativo estuvo lejos de ser un simple intercambio técnico: el recinto volvió a convertirse en escenario de un encendido cruce entre Berni y el senador de La Libertad Avanza Matías de Urraza.
Una empresa estratégica en el centro de la disputa
Berni sostuvo que el futuro de Nucleoeléctrica “compete a todos los bonaerenses” y acusó al Gobierno nacional de querer “regalar” una empresa vinculada con el desarrollo nuclear, la producción energética y la elaboración de radioisótopos utilizados en medicina y tratamientos contra el cáncer.
El legislador afirmó que la compañía obtuvo en 2025 más de 700 millones de dólares de superávit y cuestionó que el Ejecutivo haya avanzado con la privatización parcial mientras paralizó el proyecto CAREM, el primer reactor modular de potencia diseñado íntegramente en la Argentina.
De Urraza respondió que la Nación no pretende desprenderse del paquete mayoritario, sino incorporar capital privado para afrontar las inversiones necesarias y acompañar la modernización de la empresa. Según explicó, el Estado conservará el 51% de las acciones, mientras que el 44% será ofrecido mediante una licitación pública nacional e internacional.
“Las acciones se venden mucho mejor” cuando una empresa es superavitaria, argumentó el senador libertario, quien aseguró que la apertura a inversores permitirá potenciar las exportaciones del sector energético.
De la discusión nuclear a las chicanas en el recinto
La explicación encendió todavía más a Berni, que acusó al oficialismo nacional de “saquear los recursos estratégicos del país” y advirtió que la privatización forma parte de un proceso de desmantelamiento de la infraestructura crítica. Además, denunció una pérdida sostenida de profesionales altamente capacitados del sector nuclear.
De Urraza replicó con una chicana: aseguró que Berni, en el fondo, coincidía con el objetivo de conseguir energía “barata, moderna y a disposición de los bonaerenses” y vinculó el asunto con los problemas energéticos de la provincia.
Berni no dejó pasar el comentario y respondió que el déficit bonaerense se encuentra relacionado con las fallas del transporte eléctrico, agravadas —según sostuvo— después de la privatización de Transener. “¿Sabe cómo se llama eso? Regalar, rifar, entregar”, disparó.
Qué establece el proyecto aprobado
El texto ordena al Ejecutivo provincial reclamar ante la Nación la participación de Buenos Aires en el proceso, con el argumento de que dos de las tres centrales operadas por Nucleoeléctrica se encuentran en territorio bonaerense.
Además, crea una bicameral integrada por cinco senadores y cinco diputados, que podrá recibir y analizar información de la Provincia, la Nación y la empresa, participar de comitivas institucionales y elaborar recomendaciones técnicas, laborales, ambientales e institucionales.
El punto más controvertido establece que una eventual negativa u omisión del Gobierno nacional para otorgar esa intervención provincial podría constituir una irregularidad capaz de provocar la “nulidad absoluta e insanable” de lo actuado. La iniciativa deberá pasar ahora a la Cámara de Diputados para completar su tratamiento.