El aumento sostenido de las muertes por suicidio encendió una nueva advertencia entre los profesionales de la salud mental. El presidente del Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires, Pablo Della Savia, reclamó fortalecer las políticas de prevención, garantizar el acceso a la atención profesional y construir respuestas comunitarias que comiencen antes de que una persona atraviese una situación de crisis.
Los últimos datos del Sistema Nacional de Información Criminal indican que durante 2025 se registraron 5.209 muertes por suicidio en la Argentina, una cifra 22,6% superior a la del año anterior y 57,6% mayor que la contabilizada en 2017.
La tasa nacional alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, por encima del promedio mundial de 9,1 informado por la Organización Mundial de la Salud. Cerca de ocho de cada diez personas fallecidas fueron varones.
“El suicidio no es predecible, pero sí prevenible. La prevención empieza con medidas comunitarias dirigidas a toda la comunidad, tenga o no riesgo suicida”, explicó Della Savia.
Buenos Aires concentró la mayor cantidad de casos
La provincia de Buenos Aires registró 1.977 muertes durante 2025, la cifra absoluta más elevada del país, aunque no presentó la mayor tasa en relación con la cantidad de habitantes. Ese indicador fue encabezado por Entre Ríos, con 20,8 casos cada 100.000 personas, seguida por San Luis, con 18,9, y Salta, con 17,4.
Las principales alertas se concentran entre adolescentes y adultos jóvenes, aunque los profesionales también observan con preocupación la situación de las personas mayores de 70 años.
Della Savia explicó que no existe una única señal que permita anticipar una crisis. Los cambios bruscos en los hábitos de sueño o alimentación, las modificaciones persistentes del estado de ánimo, el aislamiento y los problemas afectivos pueden funcionar como indicadores que requieren escucha y atención.
El especialista destacó especialmente el papel de las escuelas, donde niños, niñas y adolescentes pasan gran parte de su jornada. Docentes, personal médico y agentes comunitarios pueden advertir cambios y convertirse en promotores de salud, porque la prevención no ocurre exclusivamente dentro de un consultorio.
Por cada muerte se estiman alrededor de 33 intentos
De acuerdo con lo señalado por el titular del Colegio, por cada suicidio consumado se producen aproximadamente 33 intentos. Un antecedente previo constituye, además, uno de los principales factores de riesgo.
Los intentos de suicidio son eventos de notificación obligatoria y el Ministerio de Salud de la Nación dispone de una red de 246 centros encargados de incorporarlos al registro sanitario.
Della Savia también advirtió sobre el papel de las nuevas tecnologías. Las redes sociales pueden acercar información y recursos de ayuda, pero también aumentar los riesgos según los contenidos y el uso realizado. Respecto de la inteligencia artificial, remarcó que no reemplaza un proceso psicoterapéutico y que sus respuestas incluso pueden resultar perjudiciales.
El reclamo por políticas concretas
El acceso a la atención continúa siendo uno de los principales obstáculos. Muchas personas que reconocen necesitar asistencia encuentran dificultades para comenzar o sostener un tratamiento, lo que incrementa la presión sobre hospitales, centros municipales, escuelas, familias y organizaciones comunitarias.
Durante 2026 ingresaron al Congreso nacional 23 proyectos vinculados con la prevención del suicidio. En la Provincia, Axel Kicillof presentó un plan para articular las políticas de prevención, atención y acompañamiento en los 135 municipios, mientras distintos bloques legislativos impulsaron pedidos de informes y proyectos de asistencia.
“Necesitamos políticas públicas concretas, inversión en salud mental, profesionales capacitados y trabajo comunitario y territorial”, reclamó Della Savia, quien también subrayó la necesidad de abordar la posvención, es decir, el acompañamiento de familiares, amistades y comunidades afectadas por una muerte.
Ante una situación de crisis o riesgo, se puede llamar gratuitamente a la línea nacional 0800-999-0091, disponible las 24 horas, recurrir a una guardia hospitalaria o comunicarse con los servicios de emergencia.