El conflicto docente en la provincia de Buenos Aires volvió a escalar. El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) reclamó formalmente al Gobierno de Axel Kicillof una nueva convocatoria a paritarias para discutir una recomposición salarial para el último trimestre del año.
El pedido fue enviado al ministro de Trabajo Walter Correa a través de una carta firmada por SUTEBA, FEB, UDOCBA, AMET y SADOP. Allí solicitaron una "convocatoria paritaria urgente, con el objetivo de sostener el poder adquisitivo de los salarios". La nota se apoya en la cláusula de reapertura acordada en julio para septiembre.
El reclamo llega justo después de que se terminara de cobrar el último aumento pactado: un 7% acumulado, 5% con los haberes de julio y 2% con los de agosto, que se liquidó el 7 de septiembre. Con ese incremento ya en el bolsillo, las bases empezaron a presionar por un nuevo ajuste.
De acuerdo a los valores de referencia de septiembre, con 10 años de antigüedad, un maestro de grado cobra $1.018.575 netos, un preceptor $885.901 y un profesor $1.380.137. Un maestro con quinta hora percibe $1.268.805 y con jornada completa $2.037.149.
Descuentos y enojo en las escuelas
Al reclamo salarial se sumó otro foco de conflicto: los descuentos por paro que aparecieron en los recibos de agosto. Las seccionales Multicolor de SUTEBA repudiaron la medida y la calificaron como una vulneración al derecho a huelga.
"Repudiamos los descuentos por paro que vulneran el derecho a huelga por parte de Kicillof. Al miserable aumento del 2% que no recupera la pérdida salarial, se suma los descuentos masivos", señalaron.
Además, acusaron de "hipocresía" a la gestión provincial y a la titular de la DGCyE Flavia Terigi, por haber cuestionado el intento de declarar la educación como servicio esencial a nivel nacional y al mismo tiempo descontar días a quienes adhirieron al paro nacional de CTERA del 3 de agosto. Para esas seccionales se trató de una "represalia patronal".
Hay que recordar que el único paro que el FUDB le hizo a Kicillof fue el 30 de junio pasado, además de la adhesión al paro nacional de CTERA.
La interna gremial
La situación deja en una posición incómoda a las conducciones del FUDB, que deben contener el malestar de las bases sin romper el canal de negociación con la Provincia.
La discusión también tiene una lectura política. SUTEBA estuvo hasta marzo bajo la conducción de Roberto Baradel, aliado estratégico de Kicillof y firmante del manifiesto de lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio con el que el gobernador busca proyectar su armado presidencial.
En ese escenario intenta capitalizar el descontento la Asociación de Maestros de la provincia de Buenos Aires (AMPBA), que cuenta con inscripción gremial y realizó un paro de 48 horas contra el acuerdo de julio. Busca posicionarse como alternativa al FUDB.
Su secretario general Claudio Vigne marcó diferencias: "Los intereses de los trabajadores no son los mismos que los de los políticos. El sindicato no puede ser una correa de transmisión del gobierno de turno. Es la herramienta más genuina de nuestra clase. En el Ministerio de Trabajo desde Walter Correa hacia abajo son todos ex compañeros de distintos sindicatos".
Mientras tanto, desde la Multicolor insisten en un plan de lucha por "un salario igual a la canasta familiar por cargo indexado a la inflación" y por mejores condiciones de enseñanza.
Con el último aumento ya cobrado, los descuentos en los recibos y una paritaria aún sin fecha, la conflictividad se traslada a las escuelas y el FUDB queda presionado a conseguir una nueva recomposición.