El diputado bonaerense de Fuerza Patria Carlos Puglelli manifestó su preocupación por el deterioro del consumo interno durante el primer semestre de 2026 y aseguró que la retracción de las ventas constituye una “señal de alarma social y económica”.
El legislador presentó iniciativas para expresar su preocupación por la evolución de las ventas en supermercados y la reducción del consumo de carne vacuna, dos indicadores que, según sostuvo, reflejan la pérdida de capacidad adquisitiva de los hogares.
De acuerdo con los datos de la Encuesta de Supermercados del Instituto Nacional de Estadística y Censos, las ventas del primer semestre se ubicaron un 9,2% por debajo del promedio registrado durante el mismo período entre 2017 y 2025.
“Este dato adquiere especial relevancia porque permite dimensionar la magnitud del retroceso más allá de una comparación interanual”, señaló Puglelli.
El legislador agregó que 22 de las 24 jurisdicciones del país presentaron niveles de facturación inferiores a sus respectivos promedios históricos, por lo que consideró que no se trata de un fenómeno aislado, sino de una contracción generalizada.
Menos compras y pérdida de poder adquisitivo
Puglelli sostuvo que la reducción de las compras en supermercados no necesariamente responde a una decisión voluntaria de postergar consumos, sino que puede expresar una menor capacidad económica y la necesidad de concentrar los ingresos en alimentos y productos esenciales.
El panorama también alcanza al consumo de carne vacuna. Según cifras de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, durante los primeros siete meses de 2026 el volumen destinado al mercado interno cayó un 12% interanual.
El promedio móvil de los últimos doce meses ubicó el consumo en 46,3 kilogramos anuales por habitante, un 9,4% menos que en julio de 2025. La diferencia representa una reducción de 4,8 kilogramos por persona al año.
“En un país históricamente reconocido por su producción ganadera, que los argentinos tengan que comer cada vez menos carne por no poder afrontar su precio constituye una señal de alarma que no puede ser naturalizada”, expresó.
El impacto sobre la producción y el empleo
El diputado advirtió que una retracción prolongada del mercado interno no solamente perjudica a las familias, sino que termina afectando a las cadenas productivas, el empleo y las economías regionales.
“Defender la producción argentina debe significar también defender el mercado interno, el trabajo, los ingresos y el derecho de nuestra población a acceder a los bienes que nuestro propio país produce”, concluyó.