La Unión Cívica Radical bonaerense volverá a reunir a su dirigencia el sábado 12 de septiembre en Mar del Plata, con el objetivo de mostrar despliegue territorial, conformar el Foro de Concejales y comenzar a ordenar su estrategia electoral rumbo a 2027.
La jornada tendrá dos escenarios. A las 10, la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata recibirá a concejales de distintos municipios, mientras que desde las 13 se desarrollará el acto central en el Club River, con el senador nacional Maximiliano Abad como anfitrión.
También estarán el presidente del Comité Provincia, Emiliano Balbín; la titular de la Juventud Radical bonaerense, Rocío Tedesco, y el flamante presidente de la UCR marplatense, Ricardo Liceaga Viñas. Los organizadores estiman que participarán más de mil militantes y dirigentes.
La disputa por el rumbo del partido
La convocatoria se produce después de la normalización institucional del radicalismo provincial, aunque las diferencias internas todavía atraviesan al partido. La conducción de Balbín busca fortalecer la organización distrital y reconstruir una referencia común, mientras el sector Construir, encabezado por el exintendente de Trenque Lauquen Miguel Fernández, reclama una alternativa surgida desde las bases y cuestiona los acuerdos definidos por las cúpulas.
El encuentro también servirá para medir la capacidad de convocatoria de Abad, uno de los dirigentes que busca conservar centralidad en la discusión sobre el futuro de la UCR y su política de alianzas.
La reunión continuará el proceso iniciado el 8 de agosto en el Club Atenas de La Plata, donde se conformó la nueva Convención Provincial y Pablo Nicoletti quedó al frente del organismo.
La incógnita de las alianzas
Además de definir autoridades y mecanismos de coordinación para los bloques municipales, el radicalismo deberá resolver cómo se posicionará ante la elección de 2027. La relación con el PRO, el acercamiento de algunos dirigentes a La Libertad Avanza y la posibilidad de construir una alternativa propia forman parte de una discusión que permanece abierta.
Mar del Plata será así el escenario de una demostración partidaria, pero también de una pulseada por el rumbo político de un radicalismo que intenta recuperar protagonismo sin haber resuelto todavía con quién ni bajo qué estrategia competirá.