Luciana Aymar atraviesa una etapa de transformación y plenitud personal. Considerada una de las máximas leyendas del hockey mundial, la ex capitana de Las Leonas se alejó de la competencia profesional en 2014, luego de construir una carrera histórica que la llevó a ser elegida en ocho oportunidades como la mejor jugadora del mundo. Desde entonces, canalizó su experiencia y reconocimiento internacional hacia nuevos desafíos, tanto en el ámbito empresarial como en proyectos ligados al deporte.
Instalada en Chile junto al extenista Fernando González, con quien formó una familia, la rosarina encontró un nuevo equilibrio entre su vida personal y profesional. Lejos de las canchas, pero siempre vinculada a la actividad que la convirtió en un ícono, Aymar participa en iniciativas relacionadas con el desarrollo deportivo, la formación de jóvenes atletas, y distintos emprendimientos que capitalizan su trayectoria y liderazgo.
Aunque dejó atrás la rutina de la alta competencia, continúa siendo una referencia ineludible del deporte argentino y una figura admirada en toda la región.

Luciana Aymar construyó una nueva vida en Santiago de Chile junto a Fernando González, una de las máximas leyendas del tenis chileno. Lejos de las canchas y de los flashes deportivos, la ex figura del hockey argentino comparte con su familia una rutina marcada por la tranquilidad, el amor y los momentos cotidianos.
Junto al extenista, Aymar formó una familia con sus hijos, Félix y Lupe, quienes se convirtieron en el centro de sus vidas. A través de las redes sociales, la pareja suele mostrar entrañables postales de viajes, juegos y actividades en familia.
Tras dejar atrás la competencia profesional, Luciana Aymar también encontró un espacio para seguir vinculada al deporte desde el mundo de los negocios. La ex capitana de Las Leonas se desempeñó como accionista de Women4Sports, una iniciativa enfocada en impulsar el desarrollo de atletas y generar nuevas oportunidades dentro de la industria deportiva.
A través de esta firma, Aymar formó parte de un proyecto que buscó acompañar a deportistas en distintas etapas de sus carreras, promoviendo herramientas y contactos que les permitieran potenciar su crecimiento. La propuesta apuntó a reducir las barreras de acceso a patrocinadores y ampliar la visibilidad de talentos emergentes.
Luciana Aymar se retiró del hockey profesional a los 37 años, el 7 de diciembre de 2014. Su despedida oficial fue en la final del Champions Trophy en Mendoza, donde la selección argentina derrotó a Australia por penales. Cerró su trayectoria con Las Leonas consagrándose campeona en su partido internacional número 376, registrando un total de 161 goles con la camiseta albiceleste.