viernes 04 de septiembre de 2026
- Edición Nº2830

País

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Malvinas partió la política entre respaldos y acusaciones

08:27 | La cadena nacional de Javier Milei abrió una fuerte disputa sobre la credibilidad y los verdaderos alcances de sus anuncios. Mientras Cristian Ritondo acompañó las sanciones a las petroleras y reclamó unidad, Carlos Bianco, Sergio Berni, el Frente Renovador y el CECIM La Plata denunciaron oportunismo y contradicciones.



La cadena nacional en la que Javier Milei anunció sanciones contra las empresas involucradas en la explotación hidrocarburífera alrededor de las Islas Malvinas, la construcción de una base naval integrada en Ushuaia y el envío de nuevas herramientas legislativas al Congreso desató una inmediata batalla política. Las medidas consiguieron el respaldo del PRO, pero fueron recibidas con duras críticas desde el Gobierno bonaerense, el Frente Renovador, sectores del peronismo y organismos de excombatientes, que pusieron en duda la coherencia del giro presidencial y alertaron sobre los intereses geopolíticos que podrían esconderse detrás de la iniciativa.

En su mensaje, el Presidente adelantó que firmará un decreto para “acelerar los trámites sancionatorios” previstos en la Ley 26.659 contra las compañías que intervengan, sin autorización argentina, en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental. También ratificó el proyecto para construir una base naval integrada en Ushuaia, reivindicó la soberanía argentina sobre las islas y llamó a la unidad nacional alrededor de una causa que definió como superior a las diferencias partidarias.

Bianco acusó a Milei de actuar por oportunismo

Una de las respuestas más duras llegó desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires. El ministro Carlos Bianco cuestionó la demora de la Casa Rosada para reaccionar ante el avance de las petroleras y recordó la admiración pública que Milei expresó en distintas oportunidades por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher.

“267 días tardó el fan de Thatcher en cumplir la ley. Ahora lo hace de manera oportunista”, lanzó el funcionario bonaerense en un mensaje que posteriormente fue compartido por el gobernador Axel Kicillof.

 

 

Bianco sostuvo que ese período transcurrió desde que Navitas y Rockhopper anunciaron, el 10 de diciembre de 2025, la decisión final de invertir en Sea Lion. “Desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo denunciamos desde el primer día”, remarcó.

El ministro advirtió que durante esos meses el proyecto continuó avanzando, cerró su esquema de financiamiento, inició trabajos en las islas y comenzó a preparar el buque que permitiría desarrollar la producción petrolera. Para el Ejecutivo bonaerense, por lo tanto, las medidas anunciadas representan una reacción tardía frente a un emprendimiento que ya atravesó etapas decisivas.

Berni advirtió sobre una eventual base estadounidense

El senador provincial y exministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni fue más allá y vinculó la base naval integrada de Ushuaia con los intereses estratégicos de Estados Unidos en el Atlántico Sur y la Antártida. Según su interpretación, el proyecto impulsado por el Gobierno podría terminar allanando el camino para una instalación militar norteamericana.

“El proyecto de Milei busca establecer una base naval de Estados Unidos en el Atlántico Sur”, afirmó Berni, quien planteó que el debate no puede quedar limitado a la infraestructura militar anunciada, sino que debe contemplar el alineamiento internacional de la administración libertaria y la creciente presencia estadounidense en una región considerada estratégica.

El legislador también cuestionó la política presupuestaria del Gobierno en materia de Defensa. Señaló que la administración nacional eliminó en el Presupuesto 2026 el financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa, una herramienta creada para reequipar a las Fuerzas Armadas, y consideró contradictorio anunciar una mayor presencia soberana mientras se debilitan los recursos destinados al sistema militar argentino.

La advertencia de Berni constituye una interpretación política sobre el posible destino de la base: el Gobierno nacional presentó el proyecto como una instalación argentina destinada a reforzar la defensa y la proyección sobre el Atlántico Sur, y no anunció formalmente que vaya a ser entregada o utilizada por Estados Unidos.

El Frente Renovador habló de un “chiste de mal gusto”

El Frente Renovador también rechazó el discurso presidencial y concentró sus cuestionamientos en el historial de Milei respecto de la cuestión Malvinas. Uno de los pronunciamientos fue el del dirigente Sebastián Galmarini, quien consideró incompatible el tono soberanista de la cadena nacional con las posiciones internacionales sostenidas por el mandatario.

“Milei nacionalista y utilizando las Islas Malvinas es un chiste de mal gusto que no resiste una conversación adulta”, sostuvo Galmarini.

 

 

Desde el espacio conducido por Sergio Massa recordaron las declaraciones elogiosas del Presidente hacia Thatcher y cuestionaron sus vínculos con gobiernos alineados con las potencias occidentales que mantienen una relación estratégica con el Reino Unido. En ese marco, interpretaron el mensaje como un intento de apropiarse de una causa que atraviesa a la sociedad argentina para recuperar centralidad política.

Ritondo respaldó las medidas y pidió unidad

En medio de las críticas opositoras, el presidente del bloque PRO en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, expresó su apoyo a las decisiones anunciadas por Milei y sostuvo que la defensa de la soberanía debe ubicarse por encima de las diferencias partidarias.

El dirigente respaldó el endurecimiento de las sanciones contra las compañías que exploten recursos naturales sin autorización argentina y destacó la importancia de fortalecer la presencia nacional en Tierra del Fuego y el Atlántico Sur. También acompañó el llamado del Presidente a construir una posición común.

 

 

Para Ritondo, Malvinas debe consolidarse como una política de Estado sostenida en el tiempo y con respaldo parlamentario. Su posición marcó el contraste más evidente con las reacciones del peronismo y mostró al PRO alineado con la estrategia presentada por el Ejecutivo.

El CECIM denunció “hipocresía extrema”

El Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata calificó el discurso como “el nivel más alto de hipocresía de un gobierno y un presidente” y sostuvo que ninguno de los instrumentos mencionados constituye una novedad. La organización recordó que la Ley 26.659, conocida como Ley Pino Solanas, ya establece sanciones para las empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas ilegales en la plataforma continental argentina.

El CECIM también citó la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional, que ratifica la soberanía argentina sobre las islas y obliga a procurar su recuperación respetando el modo de vida de sus habitantes y los principios del derecho internacional, y la Resolución 2065 de Naciones Unidas, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía e insta a la Argentina y al Reino Unido a negociar.

La entidad señaló que un día antes del mensaje presidencial había presentado, junto con la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, una medida cautelar para proteger la soberanía y el ambiente frente al proyecto petrolero. A partir de ese antecedente, consideró que la Casa Rosada reaccionó cuando las advertencias y las herramientas legales ya estaban planteadas.

Los excombatientes recordaron además la admiración manifestada por Milei hacia Thatcher, sus acercamientos con referentes conservadores británicos y su alineamiento con Estados Unidos. También mencionaron las polémicas declaraciones realizadas en otros momentos por Patricia Bullrich acerca de las islas y distintos gestos del Gobierno que, desde la perspectiva del organismo, contradicen el mensaje soberanista.

“El Gobierno se dio cuenta de que Malvinas genera el mayor de los consensos en el pueblo argentino y lo quiere utilizar”, sostuvo el CECIM, que pidió observar con atención el desarrollo de la base naval en Ushuaia y las políticas nacionales para Tierra del Fuego y la Patagonia.

 

 

Un consenso nacional atravesado por la desconfianza

Las repercusiones dejaron expuesto que el acuerdo social sobre la soberanía argentina no se traduce automáticamente en confianza hacia la política anunciada por el Gobierno. Ninguno de los sectores que cuestionó a Milei negó la necesidad de sancionar a las empresas que intervienen en la explotación petrolera ilegal ni la importancia estratégica de fortalecer la presencia nacional en el Atlántico Sur. La disputa se concentra en la oportunidad del anuncio, la trayectoria política del mandatario, la capacidad material para llevar adelante las medidas y el papel que podría asumir Estados Unidos.

El oficialismo y sus aliados presentan la iniciativa como un cambio de etapa en la estrategia argentina, basado en sanciones económicas, capacidad defensiva y unidad nacional. Sus críticos, en cambio, entienden que el giro llega tarde, está atravesado por contradicciones y podría responder más a las necesidades políticas del Gobierno o a un reordenamiento geopolítico que a una estrategia soberana de largo plazo.

Así, una causa capaz de reunir uno de los consensos más amplios de la sociedad argentina quedó envuelta en una discusión decisiva: si los anuncios representan el inicio de una política efectiva para proteger los recursos y reforzar el reclamo soberano, o si Malvinas volvió a ser utilizada como un poderoso símbolo político en medio de las dificultades del Gobierno.

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