El sistema educativo argentino enfrenta una crisis que no sólo se refleja en la cantidad de estudiantes que dejan las aulas, sino también en los conocimientos que logran adquirir quienes permanecen escolarizados. Un informe de la Fundación Libertad reveló que el 59% de los chicos termina la primaria sin alcanzar el nivel mínimo de comprensión lectora, es decir, sin poder interpretar adecuadamente un texto simple acorde a su edad.
El dato expone una de las principales contradicciones del sistema: la escuela primaria consigue retener a la mayoría de los alumnos, pero no garantiza que todos incorporen aprendizajes fundamentales. En la secundaria, a las dificultades académicas acumuladas se suman la repitencia, la sobreedad y una creciente salida de adolescentes antes de completar sus estudios.
La comprensión lectora, una deuda que comienza en la primaria
Casi seis de cada diez estudiantes llegan al final del nivel primario sin las herramientas necesarias para comprender correctamente un texto sencillo. La dificultad no implica solamente problemas en Lengua, sino que condiciona el aprendizaje en el resto de las materias, porque limita la capacidad de interpretar consignas, relacionar conceptos y elaborar respuestas propias.
Los resultados de las pruebas Aprender 2025 también encendieron señales de alarma en Matemática. Sólo el 55% de los alumnos evaluados alcanzó desempeños satisfactorios o avanzados, lo que significa que prácticamente la mitad quedó por debajo de los dos niveles superiores.
Ignacio Bongiovanni, economista de la Fundación Libertad e investigador del proyecto, sostuvo que es necesario diferenciar las dificultades que atraviesan la primaria y la secundaria. Mientras el primer nivel consigue sostener una mayor permanencia, el secundario se convirtió, según explicó, en “el gran cuello de botella del sistema”.
Una educación diferente según la provincia
El informe también dejó al descubierto profundas desigualdades territoriales. La Ciudad de Buenos Aires obtuvo los mejores resultados en las pruebas Aprender 2025, con un 88,1% de desempeños satisfactorios o avanzados en Lengua y un 74,5% en Matemática. Córdoba se ubicó entre las jurisdicciones con mejores indicadores, con un 82,4% en Lengua y un 64,3% en Matemática.
En el otro extremo apareció Chaco, donde el 63,9% de los estudiantes alcanzó los niveles superiores en Lengua y apenas el 38,5% lo hizo en Matemática. Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Misiones, La Rioja y San Juan también quedaron por debajo del promedio nacional en al menos una de las áreas evaluadas.
La comparación internacional profundiza la preocupación. En las pruebas PISA 2022, Argentina obtuvo 378 puntos en Matemática, 406 en Ciencias y 401 en Lectura. En Matemática, el país ocupó el puesto 66 entre las 81 naciones y economías participantes.
La secundaria, el tramo donde más alumnos quedan afuera
Los indicadores de permanencia empeoran cuando los estudiantes ingresan al nivel medio. Durante 2025, la repitencia secundaria llegó al 6%, la sobreedad alcanzó el 19,6% y el abandono registrado entre 2024 y 2025 fue del 6,9%. La situación se vuelve especialmente crítica durante el último año, cuando el 12,5% de los alumnos abandona antes de completar el recorrido escolar.
En primaria, las cifras son considerablemente menores: la repitencia fue del 1,9%, la sobreedad se ubicó en el 5,1% y la salida del sistema alcanzó apenas el 0,6%. Sin embargo, la mayor capacidad de retención convive con los bajos niveles de aprendizaje advertidos al finalizar esa etapa.
Santa Fe presentó la tasa más alta de repitencia secundaria, con un 15,8%, seguida por Santa Cruz, con un 15,3%. Corrientes encabezó los registros de sobreedad, con un 32,2%, mientras que Misiones tuvo el mayor porcentaje de abandono, con un 13,1%. Chaco, Salta y Formosa también superaron el 10%.
Detrás de la deserción aparecen factores que exceden el rendimiento académico. Las necesidades económicas de las familias pueden empujar a los adolescentes hacia el mercado laboral, mientras que la falta de motivación y las dificultades arrastradas desde los primeros años terminan debilitando su vínculo con la escuela.
Una brecha millonaria en la inversión por estudiante
Las diferencias provinciales también alcanzan al presupuesto educativo. Para 2026, el gasto proyectado promedia los $4 millones por alumno, aunque la distancia entre las jurisdicciones es superior a cinco veces. Se trata de partidas presupuestadas, por lo que no necesariamente coincidirán con el dinero efectivamente ejecutado.
Neuquén encabeza la estimación con $13,7 millones por estudiante, seguido por Tierra del Fuego, con $12,3 millones, y Santa Cruz, con $8,4 millones. La Pampa, Ciudad de Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Catamarca, San Luis y La Rioja también se encuentran por encima del promedio nacional.
Córdoba, Formosa, San Juan y Entre Ríos se ubican alrededor de los $4 millones por alumno, mientras que Chaco, Santa Fe, Mendoza, Santiago del Estero, Corrientes, Jujuy y Salta quedan por debajo. Los últimos lugares corresponden a Buenos Aires, con $3,12 millones; Misiones, con $3,04 millones; y Tucumán, con $2,46 millones.
De esta manera, Neuquén proyecta invertir por estudiante 5,6 veces más que Tucumán. Sin embargo, el informe advierte que la comparación debe considerar las dimensiones de cada sistema, la extensión territorial, la ruralidad y los diferentes costos regionales. “No es tanto cuánto se gasta por alumno. Es lo bien que se gasta”, sintetizó Bongiovanni.
Salarios docentes por debajo de 2019
El relevamiento mostró, además, un deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores de la educación. En marzo de 2026, el salario bruto promedio de un maestro de grado de jornada simple, con diez años de antigüedad, se encontraba un 13,3% por debajo del nivel registrado en diciembre de 2019, medido en términos reales.
Neuquén exhibió la remuneración más elevada, con $2.296.123, seguido por Santa Cruz, con $1.818.697, y Tierra del Fuego, con $1.561.921. En la parte inferior quedaron Misiones, con $878.935; Mendoza, con $909.947; y Chubut, con $1.018.386.
Córdoba tiene la mayor cantidad de alumnos por docente
Argentina cuenta con una matrícula de 10,2 millones de estudiantes y una relación promedio de 12,4 alumnos por docente. Córdoba presentó el número más alto del país, con 16,8 estudiantes por educador, seguida por Buenos Aires, con 15,8, y Santa Fe, con 14,7. Misiones y Chaco también superaron los 14 alumnos por docente.
En sentido contrario, Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego registraron una proporción de apenas 6,1 estudiantes por educador. San Luis, Río Negro y Catamarca también exhibieron relaciones reducidas.
Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentran más de la mitad de la matrícula argentina: más de cinco millones de alumnos estudian en esas tres jurisdicciones. Esa concentración permite dimensionar la complejidad de sistemas educativos que deben atender una demanda masiva, mientras otras provincias administran matrículas más pequeñas, aunque atravesadas en algunos casos por mayores costos territoriales y rurales.
El diagnóstico muestra, en definitiva, dos problemas que se alimentan mutuamente: una primaria que mantiene a los chicos dentro del sistema pero no consigue garantizar aprendizajes básicos, y una secundaria que, además de arrastrar esas dificultades, pierde estudiantes antes de que puedan obtener el título.