La Unión Industrial Argentina realizará este miércoles su acto por el Día de la Industria en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, en un escenario marcado por la caída de la actividad, el cierre de empresas y una relación cada vez más tensa entre los dirigentes fabriles y el Gobierno nacional.
El encuentro se desarrollará en la planta de la compañía farmacéutica Elea Phoenix y reunirá a unos 200 empresarios. Por parte del Ejecutivo asistirán el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, mientras que no estará presente el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La celebración encuentra al sector con pocos motivos para festejar. La actividad industrial acumuló una contracción del 2,2% durante el primer semestre, de acuerdo con datos del INDEC, mientras que una estimación de la consultora I+D proyecta que 2026 finalizará con un saldo negativo de aproximadamente 3.000 unidades productivas.
Menos ventas, costos elevados y presión importadora
Los industriales atribuyen el deterioro a una combinación de factores que incluye la pérdida del poder adquisitivo, la reducción del crédito destinado al consumo, los elevados costos de producción y una apertura importadora que incrementó la competencia sobre el mercado interno.
Según datos citados por la entidad, los servicios acumularon un aumento relativo del 30% desde el comienzo de la actual gestión nacional, los costos salariales avanzaron un 16% y la carga impositiva creció un 3% en comparación con otros componentes de la estructura productiva.
El desempeño mensual también mostró fuertes oscilaciones. La industria cayó un 8,8% interanual en febrero, retrocedió un 2,4% en abril y un 5,6% en mayo, aunque registró recuperaciones en marzo y junio. Para la UIA, esos repuntes aislados todavía no permiten hablar de una reactivación sostenida.
La central fabril mantuvo durante el año dos reuniones con el ministro de Economía, Luis Caputo, pero las respuestas oficiales no consiguieron disipar la preocupación empresaria. El Gobierno sostiene que la baja de las tasas y la recuperación del crédito permitirán mejorar la demanda, mientras que la UIA advierte que esas señales todavía no llegaron a la actividad cotidiana.
Las recientes declaraciones de Lavigne también profundizaron las diferencias. El funcionario afirmó que el Estado no puede seguir individualmente la situación de las cerca de 500.000 empresas del país y sostuvo que no existe una herramienta capaz de proteger a todas por igual.