A veces no hace falta viajar cientos de kilómetros para cambiar de paisaje. A pocos kilómetros de Buenos Aires, Uribelarrea ofrece la posibilidad de alejarse de la rutina y disfrutar de la naturaleza, la gastronomía y las actividades de campo. En ese entorno, Lo de Postigo Cabañas nació con una idea clara: crear un lugar para quedarse, disfrutar y sentirse como en casa.
Hablamos con Diego, uno de los dueños de Lo de Postigo Cabañas, quien contó que el proyecto surgió a partir de una historia familiar. Junto a Vanesa, siempre estuvieron vinculados a la gastronomía y comparten el gusto por recibir y atender a la gente.
La posibilidad apareció al conversar con Roberto Postigo, padre de Diego y vecino de Uribelarrea desde hace más de 50 años, sobre qué hacer con un terreno familiar ubicado en una esquina. Así comenzó a tomar forma el emprendimiento, pensado desde el comienzo como un espacio para familias y grupos de amigos.
La propuesta se construyó alrededor de varias cabañas similares, espacios comunes y servicios que permiten disfrutar del complejo durante varios días.
La elección de Uribelarrea tampoco fue casual. La familia conoce el lugar desde siempre y encontró allí una combinación difícil de conseguir: cercanía con Buenos Aires y, al mismo tiempo, un entorno capaz de cambiar por completo el ritmo cotidiano.
“Está cerca de Buenos Aires pero te cambia el panorama de la vida cotidiana”, cuenta Diego.
La idea fue ofrecer una alternativa a quienes durante mucho tiempo buscaron experiencias de naturaleza en destinos más alejados, como Córdoba o San Luis, pero ahora pueden encontrar esa posibilidad mucho más cerca.
Además, Uribelarrea fue creciendo como destino y sumó una propuesta propia, con gastronomía, actividades de campo y espacios para recorrer y disfrutar. Desde Lo de Postigo buscan acompañar ese crecimiento e invitar a los visitantes a quedarse varios días y conocer el pueblo más allá de una visita de paso.
Uno de los principales diferenciales de Lo de Postigo Cabañas es la atención personalizada. El complejo es atendido por sus propios dueños y las cabañas están completamente equipadas para que los huéspedes tengan todo lo necesario durante su estadía.
Toallas, toallones, shampoo, heladera, freezer y cocina forman parte del equipamiento, además del desayuno y un servicio permanente.
“Es como si fuese la casa de uno cuando llega y eso queremos que la gente lo disfrute así”, explica Diego.
A esto se suma un estilo minimalista y moderno, pensado para darle una identidad propia al complejo.
La experiencia también encontró su mejor publicidad en quienes ya pasaron por allí. Muchos huéspedes regresan y recomiendan el lugar, haciendo que el proyecto continúe creciendo principalmente a través del boca en boca.
Con el tiempo, Lo de Postigo Cabañas también comenzó a recibir grupos completos, familias y clubes de fútbol que eligieron el lugar para realizar concentraciones o eventos.
En algunas oportunidades, el complejo se reserva completo para una o dos familias o para grupos que buscan compartir unos días en un entorno tranquilo.
Esa posibilidad de adaptarse a las necesidades de cada visitante es otro de los aspectos que sus dueños destacan. “No tenemos problema en adecuarnos a lo que necesita el cliente”, señala Diego.
De cara a la temporada primavera-verano, el complejo continúa sumando servicios. Este año incorporaron un jacuzzi y ampliaron la carta del menú, con nuevas opciones y precios accesibles para que quienes se hospedan puedan disfrutar también de la propuesta gastronómica.
La intención es seguir creciendo, pero manteniendo el espíritu con el que nació el proyecto: un emprendimiento familiar, cercano y pensado para que cada visitante pueda desconectarse de la rutina, disfrutar de la naturaleza y descubrir Uribelarrea.
Porque quizás esa sea una de las grandes ventajas de Lo de Postigo Cabañas: estar cerca de Buenos Aires, pero lo suficientemente lejos de la rutina como para sentir que realmente te fuiste.