Alquilar un departamento de un dormitorio en La Plata demanda, en promedio, el 38,9% de los ingresos familiares. El dato surge de un relevamiento realizado por la Subsecretaría de Atención a Inquilinos municipal, que además advirtió que los valores de las locaciones aumentaron en términos reales y superaron la evolución de la inflación.
El titular del organismo, Ulises Bosia, explicó que se realiza “un monitoreo permanente” del mercado inmobiliario y aclaró que el porcentaje solamente contempla el precio del alquiler.
“Es la relación entre el valor del alquiler con respecto a los ingresos totales. En promedio, se está gastando un 40% de los ingresos, sin contar otros gastos asociados a la manutención del departamento”, señaló.
A ese desembolso deben sumarse las expensas, los servicios, los impuestos y otros costos vinculados con el sostenimiento cotidiano de la vivienda, por lo que el peso real sobre el presupuesto familiar resulta todavía mayor.
Por encima del parámetro internacional
Bosia remarcó que el porcentaje registrado en la capital bonaerense supera ampliamente el límite recomendado a nivel internacional, según el cual los gastos de alquiler no deberían representar más del 30% de los ingresos de un hogar.
“Acá estamos muy por encima. Esto no es novedad y hace tiempo que los niveles están muy por encima del máximo”, sostuvo el funcionario.
La situación se vuelve especialmente crítica para los sectores con ingresos fijos o más bajos. Según los datos correspondientes al Gran La Plata, el valor de un departamento de un dormitorio supera el monto de una jubilación.
“Un alquiler de un dormitorio es más caro que una jubilación. Un jubilado no puede alquilar”, advirtió Bosia.
Renovar el contrato, el momento más crítico
El informe municipal también puso el foco en las renovaciones contractuales. De acuerdo con el subsecretario, esa instancia expone a los inquilinos a incrementos difíciles de afrontar y, en muchos casos, los obliga a endeudarse o solicitar asistencia económica.
“Es un mercado que está muy exigido y el momento de mayor vulnerabilidad es cuando se produce la renovación del contrato, donde los inquilinos tienen que salir a pedir un préstamo o ayuda”, explicó.
Ante la imposibilidad de afrontar los nuevos montos, algunas familias deben buscar viviendas más económicas y alejadas de sus lugares de trabajo, estudio o de las redes que sostienen su vida cotidiana.
Bosia señaló que una mudanza forzada por razones económicas no necesariamente representa un ahorro, debido a que puede incrementar los gastos de transporte y generar nuevas dificultades para la organización familiar.
Más oferta, pero alquileres más caros
El funcionario también cuestionó la idea de que una mayor cantidad de inmuebles disponibles produciría automáticamente una reducción de los precios.
“No hay un problema de oferta, pero se cae el mito de que a más oferta se caen los precios”, afirmó.
Según el monitoreo de la Subsecretaría de Atención a Inquilinos, pese al crecimiento de la oferta, los alquileres aumentaron por encima de la inflación. El resultado es una presión cada vez mayor sobre los ingresos familiares y un acceso a la vivienda más restrictivo para trabajadores, jubilados y hogares de menores recursos.
El municipio mantiene habilitada una encuesta destinada a conocer la situación de los inquilinos platenses y una línea de atención a través del teléfono 221 679-2007.