El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, reclamó una mayor intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA) frente al aumento de la morosidad en los créditos personales y advirtió que las entidades financieras deben proteger los depósitos de los ahorristas.
El dirigente explicó que el financiamiento destinado al consumo acumuló una serie de desequilibrios que terminaron encareciendo las cuotas y dificultando su cumplimiento. Entre ellos mencionó las elevadas tasas de interés y la incidencia de Ingresos Brutos, tasas municipales e impuestos de sellos.
“Las tasas de interés preveían una morosidad muy alta. Lo que nos llamó la atención era que los créditos individuales estaban gravados con Ingresos Brutos, tasas municipales y sellos. Sumado a la tasa de interés, los créditos eran inviables de pagar y hoy aparecen las consecuencias”, planteó.
El papel del Banco Central
Farina consideró que el crecimiento de la morosidad debe ser abordado como un problema del sistema financiero y de la regulación ejercida por el BCRA. En ese sentido, propuso que el organismo analice el nivel de incumplimiento registrado por cada banco y aplique penalidades o aumentos de encajes cuando corresponda.
“La morosidad es un problema bancario y siempre es un tema de regulación del Banco Central”, afirmó.
Según explicó, una mayor supervisión debería incentivar el otorgamiento responsable de préstamos y evitar que las entidades acumulen riesgos que puedan afectar los fondos depositados por sus clientes.
“Los bancos prestan el dinero que la gente deposita en plazos fijos. Cuanta más morosidad tienen, más riesgos van acumulando de no poder devolver esos depósitos”, señaló.
Aunque aclaró que la posibilidad de una crisis similar a la de 2001 es “muy baja”, advirtió que el sistema debe cuidar a los depositantes y evitar que los niveles de incumplimiento sigan creciendo sin controles adecuados.
Las fintech bajo las mismas reglas
El vicepresidente de CADAM también puso el foco en las aplicaciones financieras que ofrecen créditos personales. Sostuvo que el Banco Central debe determinar bajo qué condiciones pueden operar y reclamó que cumplan exigencias similares a las impuestas a los bancos tradicionales.
Para Farina, la expansión de los préstamos digitales no puede desarrollarse por fuera de una regulación que contemple la capacidad de pago de los usuarios, las tasas aplicadas y los riesgos asociados al aumento de las deudas impagas.
Una caída del consumo del 5,1%
El dirigente mayorista vinculó el deterioro del crédito con la crisis que atraviesa la actividad comercial. Según indicó, la comercialización en la Argentina registró una caída del 5,1%.
“La comercialización está en grave crisis”, afirmó, aunque consideró que una reducción sostenida de la inflación podría contribuir a normalizar el funcionamiento de la economía y permitir una recuperación progresiva de los salarios.
Farina también destacó los cambios en los hábitos de compra y el crecimiento de las operaciones realizadas mediante aplicaciones. En ese escenario, sostuvo que los consumidores cuentan con mayor información para comparar precios y decidir cuándo concretar sus compras.