La motosierra libertaria podría tener un nuevo objetivo en la provincia de Buenos Aires: los municipios más pequeños. Así lo advirtió el dirigente y exdiputado provincial Walter Abarca, quien acusó a La Libertad Avanza de impulsar una reorganización institucional que incluiría la unificación y desaparición de distritos bonaerenses.
La denuncia apareció en medio de la discusión por la autonomía municipal, un debate que comenzó a ganar terreno a partir de la decisión de Castelli de avanzar en la elaboración de su propia Carta Orgánica.
Abarca se reunió con el intendente Francisco Echarren para analizar ese proceso y plantear una alternativa diametralmente opuesta a la que, según sostuvo, promueve el espacio libertario: en lugar de concentrar poder y achicar estructuras locales, fortalecer a los municipios y ampliar la capacidad de decisión de sus habitantes.
La advertencia sobre los pueblos más chicos
“La Libertad Avanza quiere que haya una sola cámara y viene también por unificar y eliminar municipios chicos”, aseguró Abarca, quien colocó el tema en el centro de la disputa por el futuro institucional bonaerense.
El planteo enciende una señal de alarma especialmente en los distritos con menor cantidad de habitantes, donde el municipio no es solamente una estructura administrativa. En muchos pueblos representa el principal espacio de gestión política, prestación de servicios, generación de empleo público y articulación con las instituciones locales.
Una eventual unificación podría significar que esas comunidades pierdan autoridades propias, capacidad presupuestaria y poder para definir prioridades. También abriría el interrogante sobre qué sucedería con sus identidades, sus recursos y la representación política de sus habitantes.
Frente a ese escenario, Abarca planteó una respuesta: “Nosotros proponemos autonomía municipal, proponemos fortalecer los municipios, que la gente tenga la posibilidad de decidir su propio destino y la potestad de decidir en qué tipo de comunidad quiere vivir”.
Una deuda pendiente desde 1994
La autonomía municipal está reconocida por la Constitución Nacional desde la reforma de 1994. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires todavía no adecuó plenamente su marco institucional a ese mandato.
En la práctica, los municipios bonaerenses continúan funcionando bajo un esquema centralizado, con atribuciones limitadas y una fuerte dependencia de las decisiones políticas, administrativas y económicas tomadas desde La Plata.
Por eso, Abarca consideró que el camino iniciado por Castelli representa una oportunidad para discutir “qué municipios queremos para las próximas décadas”. La posibilidad de contar con una Carta Orgánica permitiría que cada comunidad establezca sus propias reglas institucionales y defina con mayor precisión sus prioridades de desarrollo.
Autonomía contra concentración
El dirigente rechazó que otorgar mayores facultades a los gobiernos locales implique debilitar a la Provincia. Por el contrario, sostuvo que un territorio bonaerense más sólido necesita municipios con herramientas reales para resolver sus problemas.
“No se trata de municipios aislados ni de una Provincia más débil. Autonomía no es fragmentación, es integración. Una Provincia fuerte también necesita municipios fuertes, con capacidad de decisión y vecinos protagonistas”, remarcó.
La discusión deja planteados dos modelos enfrentados: uno que buscaría concentrar estructuras y reducir la cantidad de distritos, y otro que propone descentralizar el poder y reconocer las particularidades de cada localidad.
Detrás del debate administrativo aparece una pelea mucho más profunda. Lo que está en juego es si los pueblos bonaerenses podrán conservar su voz política y decidir sobre su propio futuro o si sus decisiones quedarán absorbidas por estructuras territoriales más grandes y alejadas de la realidad cotidiana de sus habitantes.
“Construir autonomía es acercar el Estado a la comunidad y darle a cada pueblo más herramientas para construir su propio destino”, concluyó Abarca.