La posibilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” durante la primavera y el verano encendió las alarmas en el sector agropecuario bonaerense. La combinación de lluvias por encima de los valores normales, suelos con escasa capacidad de absorción y deficiencias de infraestructura podría profundizar los anegamientos que ya afectan a distintas zonas de la provincia.
Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) advirtieron que el territorio no se encuentra preparado para enfrentar un nuevo evento climático extremo.
“Estamos recontra preocupados porque no estamos en condiciones de afrontar un evento de las características que se están anunciando”, afirmó el presidente de la entidad, Pablo Ginestet.
Los informes oficiales indican que existe una probabilidad superior al 90% de que El Niño evolucione hacia una intensidad considerada “muy fuerte”. El período de mayor riesgo se concentraría entre octubre y diciembre, cuando podrían registrarse precipitaciones extraordinarias.
Suelos saturados y napas sin margen
La preocupación no responde únicamente a la cantidad de lluvia prevista, sino también a las condiciones en las que Buenos Aires llega a la temporada de mayores precipitaciones.
Después de un otoño lluvioso, amplias áreas presentan altos niveles de humedad y napas cercanas a la superficie. Esta situación reduce significativamente la capacidad del suelo para incorporar nuevas precipitaciones y aumenta la posibilidad de que el agua se transforme rápidamente en escorrentía, provocando inundaciones y cortes de caminos.
“Las napas en general están altas porque venimos con un evento de inundación que fue muy grande”, explicó Ginestet.
Entre las zonas más comprometidas aparecen Henderson, Carlos Casares, 9 de Julio y Pehuajó, donde ya se registran anegamientos y dificultades para circular o realizar tareas productivas.
El monitoreo provincial también detectó niveles críticos de saturación en el noroeste, centro y sudeste bonaerense. Además, el seguimiento satelital muestra que prácticamente desaparecieron las superficies clasificadas como “muy secas”, es decir, aquellas que todavía conservaban una mayor capacidad para absorber agua.
De acuerdo con datos del Ministerio de Infraestructura, varios municipios presentan importantes excedentes hídricos respecto de sus valores medios. Benito Juárez encabeza el listado con un 75,4%, seguido por Coronel Pringles, con 67,9%; Pehuajó, con 66,4%; Olavarría, con 65,4%; y Tres Arroyos, con 65%.
Reclamos por obras demoradas y caminos deteriorados
En medio de este escenario, CARBAP cuestionó la falta de avances en obras destinadas a evacuar el agua y el deterioro de los caminos rurales.
Ginestet sostuvo que los planes de contingencia se encuentran concentrados principalmente en los centros urbanos, mientras las necesidades de las zonas productivas quedan relegadas.
“En general, todos los planes y las reuniones que hay por esto del Niño apuntan a tener respuestas si los problemas se dan en los cascos urbanos”, señaló.
El dirigente también renovó los reclamos por las demoras en las obras de la cuenca del río Salado, consideradas estratégicas para reducir el impacto de las inundaciones en una extensa región productiva.
“La obra del Salado tendría que haber estado terminada hace diez años y le faltan diez años más”, cuestionó.
La situación de los caminos rurales constituye otro punto crítico. Según CARBAP, muchos productores ya sufrieron serias dificultades durante el último año y los municipios no habrían aprovechado los meses de mejores condiciones climáticas para realizar las reparaciones necesarias.
“Los intendentes, de acuerdo con los reportes que tenemos de las rurales en los municipios, han hecho poco y nada”, afirmó Ginestet.
El deterioro de estas vías no solo complica el traslado de la producción, sino también el acceso de trabajadores, ambulancias, transporte escolar y servicios básicos a las comunidades rurales.
La Provincia informó inversiones por más de $245 mil millones
Desde el Gobierno bonaerense indicaron que durante julio continuaron las tareas de limpieza y saneamiento hídrico a través del sistema de horas máquina.
También señalaron que se encuentran proyectadas diez obras regionales orientadas a mejorar la protección del sector agropecuario y su capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos extremos. La inversión prevista asciende a $245.759 millones.
Sin embargo, las entidades rurales reclaman que los trabajos se aceleren antes del período de mayor riesgo. Con suelos saturados, napas elevadas y sectores que ya permanecen bajo el agua, advierten que una sucesión de lluvias intensas podría agravar rápidamente la situación productiva y social del interior bonaerense.