martes 11 de agosto de 2026
- Edición Nº2806

Provincia

alerta

Costa alertó por el avance de los bazares chinos y acusó a Milei de arrinconar al comercio local

13:57 | El ministro de Producción bonaerense atribuyó la expansión de estos locales a las políticas comerciales del Gobierno nacional. Advirtió que los productos importados desplazan a la producción argentina y reconoció que la Provincia carece de facultades para regular su ingreso.



La expansión de los bazares chinos en diferentes municipios del Conurbano encendió una nueva alarma en el Gobierno bonaerense. El ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa, sostuvo que el fenómeno no puede separarse de la apertura de importaciones impulsada por la administración de Javier Milei y alertó sobre sus consecuencias para los comerciantes y fabricantes locales.

La aparición de estos grandes locales, caracterizados por ofrecer una enorme variedad de artículos mayoritariamente importados, comenzó a modificar el paisaje comercial de numerosas ciudades bonaerenses. Durante la conferencia de prensa del Ejecutivo provincial, Costa fue consultado por ese crecimiento y por la posibilidad de que la Provincia adopte alguna medida regulatoria.

“Que proliferen este tipo de comercios es algo esperable cuando se realiza una apertura indiscriminada de importaciones”, respondió el funcionario.

Un modelo que premia al importador

Según el diagnóstico de Costa, las decisiones económicas nacionales colocaron a la comercialización de productos extranjeros en una posición ventajosa frente a quienes producen o venden mercadería fabricada en el país.

“El Gobierno está premiando la actividad importadora y la comercialización de productos importados”, cuestionó. Esa competencia, explicó, golpea especialmente a los pequeños comercios y emprendimientos que hasta ahora sostenían su actividad mediante proveedores nacionales.

El ministro también incorporó al análisis el crecimiento de las plataformas digitales que permiten comprar mercadería extranjera de manera directa. Ese circuito, sumado a la expansión de los bazares, profundiza la presión sobre un comercio bonaerense que ya enfrenta la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo.

Así, mientras los nuevos locales multiplican su presencia en municipios del Conurbano y otras ciudades de la provincia, comerciantes tradicionales deben competir con productos cuyos precios y condiciones de ingreso están determinados por la política comercial nacional.

Una Provincia sin poder sobre las importaciones

Costa reconoció que el Gobierno bonaerense no cuenta con herramientas legales para intervenir directamente sobre el ingreso de mercadería extranjera ni para establecer una regulación específica sobre estos comercios.

“Nosotros no tenemos capacidad regulatoria para este tipo de situaciones”, afirmó. La administración provincial, sostuvo, solamente puede ofrecer programas de asistencia y acompañamiento mediante la Subsecretaría de Desarrollo Comercial.

Para el funcionario, esas políticas resultan insuficientes frente a decisiones estructurales tomadas por la Casa Rosada. Por eso trasladó la responsabilidad al Ejecutivo nacional y reclamó medidas para evitar un deterioro todavía mayor del entramado productivo.

“Quien tiene que hacerse cargo de no destruir el comercio de la provincia de Buenos Aires es el Gobierno nacional”, lanzó Costa.

El crecimiento de los bazares chinos aparece así como la cara más visible de una transformación económica más profunda: una mayor presencia de productos importados en las góndolas, fabricantes nacionales con dificultades para competir y comercios de cercanía cada vez más presionados por la caída de las ventas.

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