sábado 08 de agosto de 2026
- Edición Nº2803

País

historias que inspiran

Lau y Emma, la pareja marplatense que encontró en el amor su mayor refugio

08:34 | La pareja marplatense se conoció en 2017 en un centro de día y desde entonces construye una vida compartida. En diálogo con InfoMIBA, contaron las dificultades que atravesaron, cómo surgió su proyecto en las redes y el sueño que esperan cumplir: celebrar su casamiento y encontrar en la música una oportunidad de trabajo.



Cuando Laura pierde por un instante la estabilidad, Emmanuel le ofrece el brazo para que pueda seguir caminando. Cuando él cayó en una profunda depresión y pasó un mes sin querer salir de su casa, fue ella quien se quedó a su lado y le prestó la fuerza que le faltaba.

Ese gesto de sostenerse, unas veces con el cuerpo y otras con el corazón, resume buena parte de la historia de Lau y Emma.

María Laura González, nacida en 1995, y Emmanuel Barrios, de 37 años, viven en Mar del Plata y están juntos desde 2017. Para su comunidad en las redes son simplemente Lau y Emma: una pareja que comparte su vida cotidiana, su amor por la música, sus dificultades y el deseo de demostrar que las personas con discapacidad también pueden enamorarse, convivir, trabajar, ejercer su sexualidad y decidir sobre su futuro.

En diálogo con InfoMIBA, se tomaron el tiempo de contar su historia con sus propias palabras. No ocultaron los momentos dolorosos, pero tampoco dejaron que esos episodios ocuparan todo el relato. Hablaron de pérdidas, problemas de salud, violencia psicológica y prejuicios, pero también de amor, música, proyectos y sueños compartidos.

 

Dos vidas atravesadas por grandes desafíos

Emmanuel nació de manera prematura y durante sus primeros años debió enfrentar graves complicaciones de salud.

“Nací a los ocho meses de embarazo. Tuve una colostomía hasta los 3 años, fui oxígeno-dependiente hasta los 2 y a los seis meses tuve dos paros cardíacos”, relató a InfoMIBA.

Su recorrido educativo transcurrió entre diferentes modalidades. “Yo hice escuela especial y también un poco de escuela común, con integración”, recordó.

Tanto él como Laura son personas con discapacidad intelectual, condición que ellos describen como retraso madurativo. También atraviesan ataques de pánico, que en el caso de Lau pueden presentarse de manera más severa.

Laura, además, tiene crisis de ausencia, un tipo de epilepsia que puede provocarle breves desconexiones, problemas de memoria, desorientación y pérdida de la estabilidad. “Yo tengo retraso madurativo y crisis de ausencia, que son un tipo de epilepsia. A veces no puedo recordar las cosas y no puedo andar en colectivo porque pierdo la noción, es como si no estuviera ahí. También pierdo la estabilidad y, algunas veces, él me tiene que agarrar del brazo para que pueda caminar”, explicó Lau.

Ese apoyo cotidiano no cancela su autonomía, sino que la hace posible. Porque ser independiente no siempre significa hacer todo en soledad: también implica poder elegir, tomar decisiones y contar con la ayuda necesaria para desarrollar una vida propia.

 

El encuentro que les cambió la vida

Lau y Emma se conocieron en 2017 en un centro de día de Mar del Plata. Emmanuel recién se incorporaba y todavía buscaba su lugar. Laura advirtió que algunos compañeros se burlaban de él y decidió acercarse, hablarle y acompañarlo.

Ella sabía cuánto podía doler sentirse sola en un espacio desconocido y no quería que Emma atravesara la misma experiencia. Así comenzaron las conversaciones, las actividades compartidas y una cercanía que pronto se convirtió en amor.

Después llegó la búsqueda a través de Facebook, la propuesta de ser novios y una primera salida sencilla en un local de comidas rápidas: desde entonces aprendieron a cuidarse, respetar los tiempos del otro y enfrentar juntos las miradas de quienes todavía ponen en duda la capacidad de las personas con discapacidad para construir una pareja. Les gusta caminar de la mano frente al mar, tomar mate, escuchar música, cantar y grabar videos románticos. En los días de lluvia recurren al karaoke y a los juegos de mesa. Son escenas pequeñas, pero en ellas se encuentra la vida que eligieron compartir.

 

Las heridas y el amor convertido en refugio

La relación también debió atravesar momentos muy difíciles. En uno de los mensajes enviados a InfoMIBA, Lau y Emma contaron que sufrieron violencia psicológica dentro del ámbito familiar, vinculada a exparejas de la madre de Emmanuel.

“Estuvimos viviendo muchas cosas feas y malas, pero hemos podido seguir y salir adelante”, expresaron. Más tarde llegaron las pérdidas familiares. Emmanuel perdió a su mamá y a su papá, mientras que Laura también sufrió la muerte de su madre. El dolor lo empujó a una profunda depresión y durante un mes no quiso salir de su casa.

Lau permaneció cerca.

“Yo había caído en un pozo depresivo. Estuve un mes sin salir y, gracias a la fuerza de Lau, pudimos entre los dos sobrellevarlo y tratar de salir adelante”, contó Emmanuel. Ese fue uno de los momentos en los que el amor se convirtió en refugio, no porque pudiera borrar lo sucedido, sino porque les permitió atravesarlo sin quedar solos frente al dolor.

 

Las redes como una forma de volver a empezar

En 2023, ante los escasos ingresos que reciben mediante sus pensiones por discapacidad, comenzaron a pensar en una actividad que les permitiera recuperar una rutina, expresarse y, eventualmente, generar una fuente de trabajo.

Las primeras publicaciones fueron videos de Halloween en TikTok. Como no tuvieron la respuesta que esperaban, Emmanuel le propuso a Laura cambiar el enfoque y comenzar a hablar de aquello que mejor conocían: su propia historia.

“Se nos ocurrió estar en las redes. Empezamos en TikTok haciendo videos de Halloween, pero como no resultó, yo le di la idea a Laura de empezar a contar nuestra historia, cómo nos conocimos, hablar de nuestra discapacidad y mostrar que se puede salir adelante y ser independiente”, explicó.

La decisión modificó todo, porque a partir de allí, las personas comenzaron a identificarse con ellos, compartir sus publicaciones y enviarles mensajes. Algunos videos llegaron hasta figuras como María Becerra y Sergio “Maravilla” Martínez, quienes ayudaron a multiplicar su alcance.

“Ahí fue como empezó a crecer todo. Lo compartieron María Becerra y Maravilla Martínez, y después nos fueron ofreciendo propuestas”, recordaron.

Por recomendación de un primo que vive en el sur del país, también comenzaron a fortalecer su presencia en Instagram. Buscaban promocionar emprendimientos y comercios, realizar canjes y conseguir oportunidades que les permitieran convertir la creación de contenidos en un trabajo.

En la cuenta @lauu.emma se presentan con una frase que resume su proyecto: “Nuestro mundo juntos”. Allí comparten música, escenas cotidianas, momentos románticos y producciones para distintos emprendimientos. Al momento de esta publicación, reúnen a más de 13 mil seguidores en Instagram y cuentan con una comunidad superior a las 150 mil personas en TikTok.

Uno de sus videos más celebrados muestra a Emmanuel tocando música mientras Lau le pone azúcar al mate. La espontaneidad de la escena hizo que el contenido se volviera viral.“Se hizo viral el video en el que estoy tocando música y Lau le pone azúcar al mate”, contó Emma.

 

La música como trabajo y proyecto de vida

La música ocupa un lugar central en la vida de Emmanuel. Toca el teclado y encontró allí una forma de comunicarse y expresar lo que siente. Laura lo acompaña en cada presentación y participa del proyecto que construyen juntos. La repercusión obtenida en las redes les permitió realizar algunos espectáculos, pero esperan que esas oportunidades puedan repetirse con mayor frecuencia. Sueñan con ser convocados por bares, restaurantes, eventos o salas teatrales.

“Se nos abrieron puertas para hacer shows, pero nuestro sueño es que se abran más, que nos llamen más seguido para hacer música o tener la oportunidad de estar aunque sea una horita en un teatro. Soñamos con ser más conocidos y tratar de vivir de esto también”, expresaron a InfoMIBA.

No buscan solamente seguidores. Quieren una oportunidad laboral, un espacio donde puedan mostrar su trabajo y demostrar que detrás de cada publicación existen dedicación, creatividad y muchas ganas de salir adelante.

 

Una boda para celebrar todo lo vivido

El otro gran sueño de Lau y Emma es el casamiento. Laura no tuvo fiesta de 15 años y por eso ambos imaginan la boda como una celebración que también permita recuperar algo de aquel deseo pendiente. La llaman, con ternura, una especie de “boda de 15”.

“Como Lau no tuvo fiesta de 15, el casamiento sería un poco eso, una boda de 15. Nuestro sueño desde hace rato es poder cumplir el sueño del casamiento”, contó Emmanuel.

Para ellos no se trata únicamente de una fiesta, porque esa celebración representaría la posibilidad de celebrar el camino recorrido después de las pérdidas, la violencia, las dificultades económicas y los prejuicios. Sería la oportunidad de reunir a quienes los acompañaron y guardar un recuerdo feliz de la vida que eligieron construir.

Lau y Emma no piden que los miren con lástima, buscan oportunidades para trabajar, mostrar su música y cumplir el sueño de casarse.

Su historia está hecha de pequeños gestos: un brazo que evita una caída, una mano que no se suelta durante una depresión, una canción frente al teclado, un mate inesperadamente dulce y una boda que todavía espera su día.

Así avanzan: sosteniéndose sin anularse, acompañándose sin dejar de ser quienes son. No porque el camino haya sido sencillo, sino porque aprendieron a recorrerlo entre los dos.

Quienes deseen convocarlos para una presentación, ofrecerles una oportunidad laboral o colaborar con el casamiento pueden comunicarse mediante la cuenta @lauu.emma. También reciben aportes a través del alias coati.pluton.hielo.

Quizás el sueño de Lau y Emma no sea solamente una boda, sino la posibilidad de celebrar que, aun en los días más difíciles, siguieron eligiéndose. Que frente a las pérdidas, la violencia y los prejuicios pudieron construir un lugar seguro en el otro.

Mientras esperan que se abra una puerta para su música y llegue el día de la fiesta, ellos ya consiguieron algo inmenso: hacer de su amor un hogar. Allí, entre un brazo que sostiene, un teclado que vuelve canción lo vivido y un mate inesperadamente dulce, siguen caminando juntos.

Porque algunas historias de amor brillan en ese andar. Y Lau y Emma todavía tienen muchos sueños por cumplir entre los dos.

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