Las mayúsculas no fueron un error de tipeo. Fueron un mensaje: “El pueblo argentino logró lo impoSible: que este gobierno enTreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad. La ley de Tierras y la ley de Manejo del Fuego siguen vigentes”, escribió Juliana Di Tullio después de la extensa sesión del Senado.
Las tres letras formaban las iniciales STM: Sergio Tomás Massa.
El pueblo argentino logró lo impoSible: que este gobierno enTreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad.
— Juliana di Tullio (@ditulliojuli) August 7, 2026
La ley de tierras y la ley de Manejo del fuego siguen vigentes ✊🏼❤️ pic.twitter.com/pwQE1K2QYL
El guiño de la senadora identificada con el kirchnerismo abrió una lectura que rápidamente fue amplificada por dirigentes del Frente Renovador, legisladoras cercanas al tigrense y voces del peronismo: detrás de la decisión de retirar los capítulos sobre extranjerización de tierras y Manejo del Fuego habría estado también el teléfono de Massa.
La discusión, sin embargo, excede la reconstrucción de cada llamada. El hecho político es que distintos sectores decidieron colocar al exministro de Economía en el centro de una victoria parlamentaria, justo cuando el peronismo comenzó a acelerar la discusión por las candidaturas de 2027 y el nombre de Máximo Kirchner empezó a circular para suceder a Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, mientras arde la interna del PJ.
El hombre detrás de las iniciales
Según fuentes parlamentarias, Massa mantuvo conversaciones con los gobernadores Gustavo Sáenz, de Salta; Rolando Figueroa, de Neuquén; Hugo Passalacqua, de Misiones; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.
La gestión habría apuntado a consolidar el rechazo de mandatarios provinciales que mantienen canales de diálogo con Javier Milei, pero que no estaban dispuestos a acompañar los capítulos tercero y cuarto de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
El Gobierno llegó a la sesión del jueves 6 de agosto sin el capítulo que modificaba la Ley de Tierras Rurales. Lo había retirado un día antes, luego de comprobar que no contaba con los votos necesarios para elevar al 25% el límite de tierras rurales en manos extranjeras.
Durante el debate cayó la segunda ficha. Ante la falta de respaldo para modificar la Ley de Manejo del Fuego, el oficialista Agustín Coto anunció que también se eliminaba ese capítulo.
El texto recortado terminó aprobado por 37 votos contra 33. La información oficial del Senado confirmó que ambos apartados fueron retirados antes de la votación para permitir que avanzara el resto de la iniciativa.
La secuencia mostró el poder de los gobernadores para condicionar una mayoría ajustada. Pero, una vez concluida la sesión, el relato que comenzó a circular sumó a Massa como articulador de ese frente provincial.
“Massa con un celular”
La diputada massista Marina Salzmann compartió una publicación que atribuía al líder del Frente Renovador las gestiones para frenar los capítulos más controvertidos y agregó: “Sergio Tomás Massa siempre trabajando para frenar los intentos de este Gobierno de llevarse puesto todo”.
Sabrina Selva, también ligada al espacio, difundió el mensaje del abogado Gregorio Dalbón que buscó resumir la distribución de roles dentro del peronismo: Axel Kicillof en la calle, Cristina Kirchner detenida en su casa y Sergio Massa “con un celular”.
Sergio Tomas Massa siempre trabajando para frenar los intentos de este gobierno de llevarse puesto todo. Ayer ganó el pueblo argentino, no todo vale, no todo está en venta y más temprano que tarde vamos a salir adelante. pic.twitter.com/uGaaqjoPwc
— Marina Salzmann (@marinadorotea) August 7, 2026
No fue solamente una celebración, fue una manera de reponer al tigrense dentro de la conversación política.
Massa no ocupa actualmente un cargo público y mantiene un perfil más bajo que otros referentes opositores, sin embargo conserva vínculos con gobernadores, legisladores y sectores empresariales y sindicales. Esa capacidad de articulación es el capital que sus dirigentes buscan mostrar mientras el peronismo discute cómo enfrentar a Milei y cómo distribuir sus candidaturas.
La escena construida después de la sesión resultó funcional a esa estrategia: Massa sin estridencias, sin discursos desde una banca y sin necesidad de aparecer públicamente, pero interviniendo allí donde se cuentan los votos.
Nada es casual
La instalación no ocurre en el vacío, porque en las últimas horas, el nombre de Máximo Kirchner comenzó a ser mencionado como posible candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, y según sostienen desde distintos sectores del kirchnerismo, el diputado nacional aparece como una de las cartas que podría jugar Cristina en la sucesión de Kicillof. La versión surgió mientras el líder de La Cámpora incrementa su exposición y desarrolla recorridas fuera del territorio bonaerense.
Con Kicillof proyectado hacia una candidatura presidencial, la pelea por el principal distrito electoral del país se convirtió en uno de los grandes debates del peronismo.
En esa grilla aparecen intendentes y dirigentes de diferentes sectores. El kicillofismo tiene nombres propios dentro de su gabinete y del Movimiento Derecho al Futuro; La Cámpora ya venía posicionando a Mayra Mendoza y ahora suma la posibilidad de Máximo Kirchner; mientras el Frente Renovador impulsa al intendente de San Fernando, Juan Andreotti, sin descartar otros escenarios.
En ese contexto, la aparición de las iniciales STM en el mensaje de Di Tullio adquiere otro significado, no solo reconoce una eventual intervención en la votación del Senado: vuelve a colocar a Massa en la mesa donde se discuten conducción, armado político y candidaturas.
Una victoria colectiva que también disputa liderazgos
La caída de los capítulos sobre Tierras y Manejo del Fuego no puede explicarse únicamente desde los despachos. Hubo una movilización nacional que reunió a sindicatos, universidades, comunidades originarias, organizaciones ambientales, artistas, movimientos sociales, intendentes y sectores de la oposición.
También existían razones concretas para la rebelión provincial. Salta, Neuquén, Misiones y Tucumán habían expresado públicamente sus reparos frente a una reforma que podía afectar sus territorios y recursos naturales.
Pero toda victoria colectiva abre después una disputa por su capitalización. Y eso fue lo que comenzó apenas terminó la sesión.
El kirchnerismo destacó la presión de la calle. Kicillof reforzó su presencia territorial y su oposición al Gobierno mientras algunos gobernadores reivindicaron su autonomía. El massismo, por su parte, mostró a su conductor haciendo aquello que considera su mayor fortaleza: hablar con todos y construir una mayoría donde los votos parecían dispersos.
La particularidad fue que esa reivindicación no surgió solamente de dirigentes del Frente Renovador. El primer mensaje llegó desde Di Tullio, una senadora vinculada políticamente con Cristina Kirchner. Ese reconocimiento cruzado le otorgó mayor volumen a la versión y convirtió las iniciales en una señal interna.
Las mayúsculas de 2027
Massa todavía no anunció qué lugar pretende ocupar. Puede jugar para la Gobernación, promover a un dirigente propio, intervenir en el armado nacional o reservarse para una negociación más amplia.
Por ahora, su estrategia parece apoyarse en otra forma de acumulación: conservar contactos, reunir sectores y demostrar capacidad para intervenir sin quedar expuesto en la primera línea.
La votación del Senado le ofreció una oportunidad para mostrar ese perfil, y sus dirigentes no la dejaron pasar.
Mientras Máximo Kirchner comienza a ser incorporado a la carrera bonaerense y Kicillof construye su proyecto nacional, el massismo respondió colocando también a su conductor dentro de la discusión. No mediante un lanzamiento formal ni con un acto, sino con una historia de teléfonos, gobernadores y votos que cambiaron de dirección.
Lejos de parecer inocentes, las iniciales podrían comenzar a marcar otro camino.