Las series basadas en hechos reales tienen un “no se qué” bastante particular que atrae tanto a asiduos espectadores del género como aquellos que no lo son tanto. Tal vez, por eso, plataformas de streaming como HBO Max cuentan en su catálogo con numerosos casos policiales reales que, alguna vez, fueron adaptados a formatos audiovisuales. Uno de ellos es “La Escalera”, una miniserie de 8 capítulos, protagonizada por Colin Firth y Tony Collette.
La serie aborda un brutal homicidio por demás resonante en el Estados Unidos de principios del siglo. En 2001, en Durham, Carolina del Norte, Michael Paterson, un escritor de poca monta, vive en una lujosa casa con su segunda esposa llamada Kathleen, ejecutiva de una importante empresa de telecomunicaciones. La pareja reside en el imponente inmueble con cuatro de sus hijos de no más de 25 años.
Todo parecía magnífico en la vida de esta familia estadounidense. Al menos, de puertas para afuera. Sin embargo, en la noche de 9 de diciembre de 2001, un trágico evento acontece. Paterson llama al 911 para decir que su esposa acaba de sufrir un accidente doméstico en las escaleras de su casa.
Al llegar las autoridades constatan que la mujer había fallecido producto de la caída. Si bien el hombre se muestra consternado por la situación, la escena levanta las sospechas de los investigadores. Así, Michael Paterson pasa a convertirse en el principal sospechoso del hecho, acusado de matar a su esposa.
Creada por Antonio Campos se estrenó en 2022 en HBO Max y combina elementos del thriller judicial, drama familiar y true crime. Lo interesante de “La Escalera” es que presenta múltiples hipótesis y teorías sobre la muerte de Kathleen y le da la posibilidad al espectador de escoger la que más cree que encaja con la realidad.

Lo cierto es que el caso policial nunca pudo esclarecerse del todo. De hecho, en la miniserie de HBO se muestra el proceso judicial que atraviesa el escritor Michael Paterson a lo largo de más 16 años y cómo eso afecta su vida y la de sus propios hijos. La trama lograr sumergir al público en diversas preguntas alrededor del acusado: ¿es victima o es culpable? Cada quien sacará sus propias conclusiones.