El canal de streaming Carajo volvió a quedar envuelto en una fuerte polémica por el contenido de uno de sus programas. Esta vez, el centro de los cuestionamientos fue Alejandro Sarubbi Benítez, conductor de La Trinchera, quien lanzó una serie de expresiones discriminatorias y violentas contra quienes viven en el Conurbano bonaerense.
Durante la transmisión, el abogado definió a la región como una “inmensa porción de gente” que, desde su perspectiva, “ya no tiene salvación”. Según sostuvo, en ese territorio “ya no hay retorno” debido a lo que describió como un problema “cultural y de marginalidad”.
La intervención no quedó en una caracterización estigmatizante. Al enumerar supuestas alternativas, Sarubbi Benítez habló primero de aplicar la “esterilización” sobre parte de la población. —“Esa me gustó, de hecho es muy buena, en serio”— afirmó frente a las cámaras.
Un muro y controles por “portación de cara”
El conductor avanzó después con la propuesta de “cercar todo” el Conurbano mediante un muro de 15 metros de altura y colocar francotiradores para impedir que las personas pudieran atravesarlo.
También sostuvo que el ingreso y la salida de ese territorio deberían decidirse de manera “totalmente arbitraria”, mediante criterios basados en la “portación de cara”. En ese marco, habló de seleccionar a las personas que, según su mirada, deberían ser “salvadas”.
La escalada continuó cuando presentó una tercera alternativa, a la que intentó encuadrar dentro de un análisis presupuestario. “La tercera, que quizás a priori puede parecer un poco cara, pero en realidad no lo es, es todas las mañanas tirar napalm desde aviones”— expresó.
Durante el intercambio también se mencionó el llamado roof knocking, una práctica utilizada por Israel en la Franja de Gaza para advertir de manera previa sobre determinados ataques.
El fragmento difundiso en redes sociales acumuló críticas por promover discursos de exterminio, discriminación territorial y violencia contra una población determinada.
Un canal cercano al universo libertario
Carajo es presentado por sectores opositores como una suerte de “6-7-8 de Milei” debido a su identificación con el oficialismo nacional y a la presencia de comunicadores y militantes vinculados con La Libertad Avanza.
El espacio tiene entre sus principales figuras a Daniel Parisini, conocido como “El Gordo Dan”, referente de la denominada batalla cultural libertaria y conductor de La Misa. El propio Javier Milei participó en distintas oportunidades de las emisiones del canal, aunque las expresiones realizadas en La Trinchera corresponden a Sarubbi Benítez y no constituyen, hasta el momento, una postura oficial del Gobierno.
Una sucesión de episodios cuestionados
No es la primera vez que contenidos emitidos por Carajo generan repudio. En programas anteriores se utilizaron imágenes creadas con inteligencia artificial para atribuirle rasgos vinculados con el síndrome de Down a un dirigente político, acompañadas por insultos relacionados con la discapacidad.
El canal también fue cuestionado por expresiones homofóbicas, ataques contra periodistas y dirigentes políticos y agresiones contra el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica después de su muerte.
Ahora, las declaraciones sobre el Conurbano volvieron a abrir el debate sobre los límites del humor, la responsabilidad de los medios y la naturalización de discursos que convierten a millones de personas en blancos de desprecio y violencia. Lo que comenzó como una intervención televisada terminó describiendo métodos de segregación, selección y exterminio contra una población definida por su lugar de residencia.