Gastón Scaglia comenzó en 2021 la carrera de Kinesiología y Fisiatría en la Universidad Católica de La Plata (UCALP), impulsado por su interés en la biología, la medicina y la preparación física. Cinco años después, en febrero de 2026, alcanzó su objetivo y obtuvo el título de kinesiólogo.
El recorrido académico tuvo para él un desafío particular. Debido a una atrofia en el nervio óptico de ambos ojos, su visión se encuentra reducida, una condición que le impide distinguir con claridad objetos pequeños o ubicados a cierta distancia.
“Las letras y los objetos los veo muy borrosos o directamente no los distingo. Por ello, algunos gestos con la cara o los ojos son imperceptibles para mí”, explicó Scaglia en una entrevista difundida por la UCALP.
Durante los primeros años le costó conversar con los docentes sobre su situación, principalmente porque no quería recibir un trato diferente. Sin embargo, con el tiempo encontró distintas formas de afrontar las exigencias de una carrera atravesada por las prácticas, el reconocimiento corporal y el aprendizaje de maniobras.
La evaluación kinesiológica contempla cuatro instancias: inspección visual, palpación, percusión y auscultación. Scaglia aseguró que puede desenvolverse sin dificultades en tres de ellas y destacó que el tacto se convirtió en uno de sus principales aliados.
“Me manejo mucho con la palpación, se me da bastante bien”, señaló. Durante las prácticas, solía proponerse como paciente para que los docentes realizaran las técnicas sobre su cuerpo. De esa manera podía reconocer los movimientos, los apoyos, los agarres y la ubicación precisa de cada maniobra.
El trabajo con sus compañeros también fue fundamental. La repetición de los procedimientos y el intercambio permanente le permitieron incorporar las técnicas y fortalecer sus habilidades profesionales.
A ese proceso se sumó el acompañamiento del Departamento de Orientación Educativa y del sistema de tutorías de la universidad, cuyos integrantes se pusieron a disposición para asistirlo ante las dificultades que pudieran surgir.
Como no podía observar con claridad las presentaciones proyectadas ni las anotaciones en el pizarrón, Scaglia desarrolló una participación activa durante las clases. Prestaba especial atención a las explicaciones y, al finalizar cada encuentro, consultaba a los profesores para despejar dudas.
También comenzó a solicitar los materiales en formato digital, lo que le permitía escanearlos mediante un programa y adaptarlos a sus necesidades de estudio.
En ese recorrido descubrió, además, la dimensión humana de la profesión. “Siempre me gustó mucho aprender sobre el cuerpo humano, pero me encontré con una carrera que es linda, muy humana y te da la posibilidad de acompañar, rehabilitar y solucionarle problemas a las personas”, expresó.
Actualmente, Scaglia trabaja en un centro de rehabilitación de Gonnet, donde atiende a adultos mayores con diferentes patologías neurológicas, entre ellas párkinson, esclerosis lateral amiotrófica y secuelas de accidentes cerebrovasculares.
Su próximo objetivo es contar con un consultorio propio y brindar una atención de calidad. Mientras avanza en ese proyecto, continúa buscando posgrados, estudiando las novedades de la disciplina y probando nuevas técnicas que le permitan mejorar la calidad de vida de sus pacientes.