La actividad turística en la provincia de Buenos Aires registró durante las vacaciones de invierno una caída superior al 20% en comparación con el año pasado, según los datos preliminares difundidos por la Subsecretaría de Turismo bonaerense. Desde el área responsabilizaron al Gobierno nacional por el deterioro del sector y advirtieron que la crisis ya repercute sobre el comercio y el empleo en los municipios turísticos.
La subsecretaria Soledad Martínez sostuvo que la primera semana del receso dejó resultados negativos y anticipó que el balance definitivo difícilmente revierta la tendencia. Además, señaló que la comparación resulta todavía más desfavorable si se toman como referencia temporadas anteriores.
“Tenemos una baja respecto al año pasado de más del 20% y eso, si lo comparás con otros años, es peor todavía”, afirmó la funcionaria en declaraciones a Código Baires.
El retroceso afecta especialmente a las localidades que dependen del turismo como uno de sus principales motores económicos. Según explicó Martínez, numerosos emprendimientos que anteriormente abrían durante las vacaciones o los fines de semana largos decidieron mantener sus puertas cerradas ante la escasa demanda.
La funcionaria relacionó la caída de la actividad con la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Advirtió que, aun cuando los visitantes concurren a fiestas populares o propuestas gratuitas organizadas por la Provincia y los municipios, el consumo es mínimo.
“Hay un esquema de sábana corta porque la gente no tiene plata en el bolsillo”, describió. Como ejemplo, señaló que muchas personas participan de los eventos, pero no compran artesanías, productos regionales, alimentos ni bebidas debido a la falta de liquidez.
En ese contexto, Martínez aseguró que los gastos vinculados con el descanso, la cultura y la recreación quedaron relegados frente a necesidades más urgentes, como la alimentación y la salud.
“El descanso lamentablemente queda relegado”, expresó al describir las prioridades que deben establecer las familias ante el deterioro de sus ingresos.
Martínez cuestionó las políticas económicas de la administración de Javier Milei al considerar que favorecen el turismo emisivo mientras debilitan el movimiento interno. En particular, mencionó el aumento de las frecuencias hacia destinos como Brasil, Chile y el Caribe, en contraste con la reducción de vuelos domésticos.
Según afirmó, esa política perjudica especialmente a las provincias que necesitan de la conectividad aérea para sostener el turismo. También sostuvo que el sector había logrado recuperar puestos de trabajo después de la pandemia, pero volvió a quedar afectado por la caída de la demanda y la pérdida de conexiones federales.
La subsecretaria defendió además el programa PreViaje, al que definió como una herramienta creada para reactivar el turismo nacional después de la paralización ocasionada por la emergencia sanitaria. En ese sentido, rechazó las críticas formuladas desde el Gobierno nacional y consideró que buscan instalar una confrontación política antes que discutir la situación real del sector.
La incertidumbre también alcanza al complejo turístico de Chapadmalal. Martínez aseguró que la Provincia no recibió nuevas precisiones después de que la Nación anunciara su intención de concesionar las unidades turísticas.
Según detalló, la última información oficial fue la comunicada por Manuel Adorni y, desde entonces, el Ejecutivo bonaerense no pudo obtener respuestas. También recordó que a fines de mayo fueron retirados los trabajadores que permanecían en el predio y que actualmente solo habría personal de custodia.
Pese al escenario adverso, la Provincia comenzará a preparar la próxima temporada de verano junto con los municipios, los prestadores y el Banco Provincia. Las primeras reuniones de pretemporada estarán destinadas a fortalecer la promoción de los destinos bonaerenses y diseñar medidas que permitan amortiguar la crisis.