El Gobierno bonaerense autorizó nuevos aumentos en las cuotas de los colegios privados que reciben aportes del Estado. La actualización comenzará a regir en agosto con una suba del 5,5%, mientras que en septiembre se aplicará otro incremento del 2,5%.
De esta manera, el aumento acumulado durante el bimestre alcanzará aproximadamente el 8,1% respecto de los valores vigentes hasta julio.
La medida fue comunicada por la Dirección General de Cultura y Educación, mediante la Dirección de Liquidaciones de Haberes, Retribuciones y Aportes a la Educación Privada (DIEGEP).
Los nuevos topes comprenden a las instituciones privadas subvencionadas de los niveles Inicial, Primario, Secundario, Técnico, Agrario, Artístico y Superior.
Los montos máximos que podrán cobrar las escuelas dependerán del porcentaje de aporte estatal que recibe cada establecimiento, que puede variar entre el 40% y el 100%.
Cada institución deberá informar a las familias cuál es su nivel de subvención estatal y comunicar los valores definitivos que aplicará durante agosto y septiembre.
Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA) cuestionaron el alcance de la actualización. Su secretario ejecutivo, Martín Zurita, afirmó que el incremento autorizado no permite compensar completamente las subas salariales y el crecimiento de los gastos operativos.
La entidad señaló que los colegios enfrentan mayores costos por el mantenimiento de los edificios, los servicios públicos y las obligaciones laborales. También mencionó el aumento de la morosidad y la reducción de la matrícula, vinculada, entre otros factores, con el descenso de la natalidad.
AIEPA advirtió que la situación podría llevar a algunas instituciones con décadas de trayectoria a cerrar cursos, reducir servicios o dejar de funcionar.
La Asociación de Entidades Educativas Privadas de la República Argentina (Adeepra) también calificó como insuficiente la actualización.
Perpetuo Lentijo, directivo de la organización, sostuvo que los aumentos autorizados no alcanzan para afrontar las subas en las facturas de electricidad, gas y agua, además de las tasas municipales.
Según explicó, el panorama resulta especialmente complejo para los colegios que reciben a estudiantes pertenecientes a los sectores de menores ingresos, debido a sus mayores dificultades para trasladar los incrementos de costos a las cuotas.