El inicio de la vida adulta se está escribiendo al revés para miles de jóvenes. Según un informe del Banco Provincia, 9 de cada 10 personas de entre 18 y 21 años entran en mora antes de conseguir su primer trabajo formal.
El dato expone cómo la falta de empleo registrado y la precarización modificaron el arranque económico de toda una generación.
Primero la deuda, después el trabajo
Lejos de arrancar con un recibo de sueldo, una parte creciente de los jóvenes comienza su historial financiero con deudas. El acceso temprano al crédito, sumado a la ausencia de ingresos estables, hace que muchos lleguen antes a los registros de morosos que al mercado laboral registrado.
Para los autores del informe, el crédito dejó de ser una herramienta para consumir o invertir. Hoy funciona como salvavidas: sirve para pagar gastos cotidianos mientras se sostiene con changas, trabajos informales o ingresos esporádicos.
Un círculo que se retroalimenta
El problema no termina en lo financiero. Ingresar en mora a tan corta edad se transforma en un obstáculo extra para salir de esa situación.
Sin un empleo formal que garantice ingresos previsibles, regularizar esas deudas se vuelve casi imposible. Así se profundiza un círculo de vulnerabilidad que complica aún más el acceso a mejores oportunidades laborales y a productos bancarios.
"La demora en la inserción laboral registrada obliga a muchos jóvenes a sostenerse mediante trabajos informales", señala el documento del Banco Provincia.
El reclamo sindical: más empleo registrado
Desde el movimiento sindical tomaron el informe como una nueva alerta. Plantean la necesidad urgente de políticas que impulsen el empleo joven registrado, generen mecanismos concretos de inserción y mejoren los salarios de entrada.
La conclusión del estudio va más allá de los números: la principal deuda no es solo económica. Es la de una generación que no logra arrancar su vida adulta con estabilidad, derechos laborales y un trabajo formal.
Para el Banco Provincia, el fenómeno marca un cambio estructural. Antes el trabajo abría la puerta al crédito. Hoy, la falta de trabajo empuja al endeudamiento.